50.000 turistas se quedaron atrapados
El huracán ha provocado más de treinta muertos


Toni Colom y su mujer, Irene García, son dos de los 50.000 turistas, unos 4.000 de ellos de nacionalidad española, que se quedaron atrapados en Cancún y la Riviera Maya, en México, a causa del huracán Wilma, que con vientos sostenidos de hasta 280 kilómetros por hora y rachas de hasta 345 ha arrasado varias zonas del Caribe.
El huracán comenzó el 15 de octubre cerca de Jamaica y fue ascendiendo hasta superar el último jueves Nueva Escocia y desaparecer en el Atlántico. La cifra de muertos aún es una incógnita, pero se estima por encima de la treintena, 17 de ellos en México y diez en Florida.
Durante su recorrido, el pasado sábado tocó de lleno Cancún y la Riviera Maya, uno de los destinos turísticos internacionales preferidos por los españoles y, sobre todo, por las parejas de recién casados. El lunes pasó por Cuba, donde inundó La Habana y afectó a otro millar de compatriotas, y el martes asoló Florida.
Una catástrofe.
Los daños materiales han sido catastróficos. En Florida, que ha sufrido su octavo huracán en los últimos 15 meses, se estiman en 9.000 millones de dólares. Unos 3,2 millones de hogares y empresas se han quedado sin electricidad.
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En México ha arrasado una zona que vive principalmente del turismo y que tardará mucho tiempo en recuperarse. Un dato: el 85% de los habitantes de Cancún se dedican a este sector y muchos de ellos están ahora en paro. Gran parte de la ciudad se ha inundado y no tiene electricidad. El 90% de los hoteles han sufrido daños.
Los turistas no han sido los únicos españoles perjudicados. Las empresas de nuestro país tienen invertidos casi 1.700 millones de euros en el Caribe mexicano. Entre las playas que abarcan de Cancún a Tulum, las cadenas españolas de hoteles operan el 61% de las habitaciones.