Eric Gull impone su firma en Alcobendas

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El Valladolid demostró ayer que son reales y ciertas las aspiraciones de Juan Carlos Pastor de convertir el póquer de la Liga en un repóquer con su entrada en el pelotón de los cuatro grandes. Ante el Alcobendas superó todo tipo de inconvenientes (brecha de Delgado Ávila a los ocho minutos, que no jugó m descalificante para Muratovic en el minuto 43 con 16-20) para imponerse con contundendia, guiado del brazo izquierdo de Eric Gull (11 goles de 13 lanzamientos), imponente desde los ocho o nueve metros.
El Alcobendas no tuvo recursos, ni juego, ni ganas, porque acabó entregado y hasta descentrado. Al equipo le faltó concentración para lo básico, y si no funciona como un reloj en los cambios defensa-ataque, en la circulación de balón, en las ayudas, en el trabajo del pivote creando huecos, sus posibilidades se limitan tanto que le endosan un castigo muy doloroso, como ayer.
