Ciclismo | Vuelta a España

Duelo en la sierra

Ganó Carlos García Quesada y Mancebo se puso a tiro de podio.

<b>MANCEBO SE MUEVE. </b>El grupo de escapados, comandado por el Baleares, pasa junto al Castillo de Manzanares el Real.
Actualizado a

Carlos García Quesada, 27 años, logró ayer su sexto triunfo de la temporada, cinco de ellos menores porque no pudieron ser de otro rango, ya que su equipo, el Comunidad Valenciana, no está en el UCI Pro Tour. Si todavía no saben lo que es el UCI Pro Tour, no les culpo. Me permito recordárselo a ver si yo también consigo memorizarlo. Se trata de una Liga cerrada formada por 20 equipos obligados a participar en las mejores carreras internacionales. El invento nació con la candorosa excusa de hacer el ciclismo más interesante para aficionados y patrocinadores, además de asegurar la presencia de grandes figuras en el mayor número carreras.

Esa era la idea. Y ya ven la realidad: no hay figuras extranjeras en la Vuelta, el aficionado ocasional se aleja, TVE conecta más tarde que nunca (en beneficio de Amarte así, frijolito) y los organizadores de las grandes carreras se rebelan, al igual que los equipos modestos, que se sienten marginados porque en el Pro Tour no se contemplan ascensos y descensos.

Un deseo.

Cuando llegó a meta, Carlos García Quesada, que es ciclista antiguo en aspecto y expresión verbal, incluyó en la clásica dedicatoria (mamá, el niño, el hermano y la abuela), una humilde petición: déjennos correr en el UCI Pro Tour. De otro modo, él y otros muchos corredores se verán obligados a fichar por otros equipos que sí pertenezcan a ese club selecto y que les ofrezcan por eso mismo más foco, más proyección, más dinero.

En fin, que nunca sabremos lo que habría conseguido el estupendo Carlos García Quesada en caso de haber actuado esta temporada en los grandes escenarios internacionales. Mucho, intuyo. Ayer mismo, se empeñó en ganar y ganó, aunque había otros buenos ciclistas empeñados en hacerlo.

La etapa fue fantástica y pudo serlo todavía más si algunos ciclistas y sus directores fueran verdaderamente ambiciosos y se liberaran de una vez de esas mezquindades que han terminado por resultarnos habituales. Me explico. Mancebo, que fue el otro héroe de la jornada, atacó en la primera subida a Navacerrada y abrió hueco. Su objetivo era el podio y por eso no dudó en buscar aliados entre los ciclistas que circulaban por delante: para mí los minutos y para vosotros la etapa. Nadie colaboró (ni Comunidad Valencia ni Phonak) y los baleares trabajaron en solitario. Y la Vuelta siguió languideciendo.

Por detrás, Sastre le hacía el trabajo sucio a Heras y exprimía a su equipo en la persecución. Dudo que el líder hubiera tenido problemas para controlar la situación, pero hemos perdido la oportunidad de saberlo. Para Sastre y el CSC el enemigo no era Heras, sino Mancebo, que amenazaba un tercer puesto del podio del que nadie salvo el implicado se acordará dentro de un año. Eso es mirar hacia abajo, no hacia arriba. Lo hemos visto en los rivales de Armstrong cientos de veces. Y no se imaginan cómo me irrita.

Un deseo.

Noticias relacionadas

García Quesada se disparó hacia arriba y, algo más lejos, Mancebo continuó peleándose contra los molinos de viento, sin encontrar ayuda, ni siquiera en Santos González, su último compañero de fuga. Aunque no tuvo el premio final de la victoria, la actitud de Mancebo fue un derroche de competitividad y valentía. Quesada llegó tan sobrado al último paso por Navacerrada que se permitió frenar en el descenso, "cuando trazo las curvas pienso en la familia".

Fue un hermoso triunfo, por el esfuerzo personal de un ciclista que aún puede ser mejor y por cuanto tiene de reivindicación de los modestos. Mancebo recortó casi un minuto y está a otro del podio. Hoy en Serranillos volverá a intentarlo. Los valientes son así de previsibles.

Te recomendamos en Polideportivo