Cantó el grillo
Bettini se impuso en un sprint fabuloso a Petacchi y Perdiguero.

La preciosa lucha que mantuvieron en el sprint Paolo Bettini y Alessandro Petacchi fue algo más que el duelo de dos magníficos corredores italianos que se verán las caras y los dientes en el Mundial de Madrid. Fue también la pugna de dos estilos completamente diferentes, el clasicómano contra el velocista, el carnívoro contra el vegetariano, y me atrevería a decir que también fue la pelea de dos modelos estéticos, el italiano feo y bajito que nos descubrieron las educativas películas de Jaimito, en este caso Bettini, contra el apolo que se hace la permanente en las volatas, en este caso Petacchi. Para nuestro delirio y satisfacción de nuestra envidia, esta vez venció el grillo Bettini.
La llegada fue fabulosa y tan larga que a tipos con incontinencia como Mauricio Ardila, el colombiano que se dispara antes de la meta, les hubiera dado tiempo a levantar siete veces los brazos. La longitud mayor o menor de una recta se mide por el tiempo que tardan los compañeros de Petacchi en dejarle completamente solo. Y ayer le abandonaron pronto, a unos 500 metros, luego era larga.
Fue eso lo que aprovechó Bettini para lanzar un demarraje brutal, sólo respondido por Petacchi (cuatro triunfos en esta edición) y nuestro incomparable Martín Perdiguero, que es cazador por partida doble: por Martín Pescador y por Perro Perdiguero. Él también estará en la lucha por las medallas en el Mundial y bien haría el seleccionador en darle absoluta libertad porque es un candidato, no sé si serio o alegre, pero candidato.
Asignatura pendiente.
El pulso entre los tres de cabeza fue hermosísimo y se resolvió con un último golpe de riñones de Perdi, la rendición incondicional de Petacchi y la flamante victoria del Grillo, que ya luce triunfos en todas las grandes carreras del mundo, de los Juegos Olímpicos de Atenas a la Milán San-Remo, y con la única excepción del campeonato del mundo de fondo en carretera. Frustración parecida a la que arrastra Petacchi.
Por cierto, el de "grillo" es un apodo que algunos achacan a su cara y a su pequeño cuerpecillo (1,67) y que el propio interesado justifica por su capacidad para saltar del grupo, porque por si no lo sabían (yo no), los grillos saltan. El que no se consuela es porque no quiere. Bettini, que se sabe famoso y tiene clubes de fans que llenarían un estadio de fútbol (sala), tiene arrebatos de campeón italiano guapo y tal vez por eso lleva casco dorado y zapatillas a juego, accesorios que no mejoran mucho el conjunto.
La jornada de ayer, que se preveía amenazada por el viento, lo siguió estando durante todo el trayecto, pero el viento no apareció, debe ser el cambio climático. Por eso no fue difícil que Fassa Bortolo controlara la carrera a ritmo de cohete, ayudado por otros equipos de velocistas.
Pese a todo, como siempre, hubo corredores que intentaron la aventura, entre ellos, Martín Perdiguero, del que puede señalar que salta hasta a por las motos, como diría el clásico. Algo más de fortuna, aunque no mucha, tuvieron Nacor Burgos (Relax) y Ángel Gómez (Saunier), que duraron 20 kilómetros delante de las cámaras. Su diferencia nunca pasó de los 50 segundos.
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La Vuelta llega hoy a la sierra de Madrid y, aunque la llegada no es en alto, la jornada puede ser nerviosa y trepidante, con muchos buenos ciclistas que conocen bien el terreno. Habrá que volver a contar con Perdiguero.
Heras, a pesar del jaleo que se avecina, no debería tener ningún problema, aunque recuerdo que en un trayecto parecido comenzó a derrumbarse Nozal, entonces líder de Sáiz y ahora missing. También Perico sufrió en esas montañas el ataque de Fabio Parra y estuvo contra las cuerdas, menos mal que un ruso se ofreció a ayudarle. Lógico que Delgado le diera un día después su dirección en un sobre.