Menchov es el rival
El ruso se anotó la contrarreloj y es nuevo líder. Hoy, los Pirineos.

Queríamos enemigo extranjero y ya lo tenemos: Menchov. El hecho de que se trate de un ruso de Pamplona lo pasaremos por alto y nos convendrá no prestarle atención cuando habla pues de otra manera acabaremos por encariñarnos con él. Ignoro por qué, pero pocas cosas nos enternecen más que un forastero que se expresa en nuestro idioma. Los ejemplos son infinitos, de Michael Robinson a Ninette.
Sí, Menchov ganó la crono y es el nuevo líder de la Vuelta a España, con 47 segundos de ventaja sobre Roberto Heras. Y no sólo eso: después de su magnífico rendimiento es posible que haya adquirido la confianza suficiente para luchar por el triunfo final. Hay ciclistas (y ciudadanos en general) que lo tienen todo menos fe en sí mismos. Ganador del Tour del Porvenir en 2001 y mejor joven del Tour en 2003 es muy posible que haya llegado ahora el turno del Menchov campeón, ese que adivinaron Echávarri y Unzué en 1998, cuando lo ficharon para el equipo de aficionados.
Y recuerdo que el ruso de Pamplona (¿rusico?) tiene bien ganada fama de escalador y que no se había impuesto en una cronometrada hasta hacer doblete en esta Vuelta, lo que nos indica que no será un rival fácil de pelar en la montaña que hoy comienza. Pero no adelantemos acontecimientos.
La decisiva crono de Lloret estuvo marcada, fundamentalmente, por los pivotes. La organización dividió la calzada en dos carriles, uno para los ciclistas y otro para vehículos particulares, que en algunos tramos circulaban en sentido contrario a la carrera. La imagen era chapucera, por no hablar de peligrosa. No ocurrió nada grave, pero pudo. Pudo despistarse un automovilista por la novedad y pudo distraerse también un corredor, tal y como van al límite del agotamiento.
La sanción.
Heras y Mancebo, dos de los ciclistas que se juegan el triunfo, no respetaron los pivotes en algunos momentos en su intento de recortar tiempo y asfalto. Por ese motivo fueron sancionados con 10 y 2 segundos respectivamente. Desconozco el baremo para medir cada falta, pero no culpo a los corredores. La imprudencia no fue suya, sino de la organización, que debía haber escogido otra carretera y haber tenido en cuenta la operación retorno.
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Por lo demás, Mancebo cedió 37 segundos y Heras 49, un estupendo resultado, como también lo fue el de Carlos Sastre, que se dejó 41 segundos pese a bajar su rendimiento en la segunda parte del recorrido. Su estilo fue impecable. La Vuelta está entre ellos y el ruso. No hay que olvidar que el mejor español en la crono fue Plaza, a 9 segundos de Menchov.
Hoy, por fin, llega la gran montaña, dos puertos de primera camino de Ordino Arcalís. Son los Pirineos, no es ninguna broma; esta tarde no hay diferencia con el Tour, no hay pivotes. La batalla que se espera y la que se desatará mañana en Cerler dejarán la Vuelta casi sentenciada a falta de Los Lagos. Heras, Sastre y Mancebo están obligados a atacar y atacarse. Belda dinamitará la carrera, como suele. Será bueno que Menchov no olvide el casco.