La indisciplina acaba con la mítica factoría rumana
En el mismo día cuatro estrellas se saltaron las reglas

La Federación rumana decidió ayer disolver a su selección femenina, la disciplina que más éxitos ha dado al país desde que Nadia Comanecci apareció en los Juegos Olímpicos de Montreal-76. Hasta ahora, la factoría de Deva, el Centro de Alto Rendimiento más prolífico del mundo en gimnastas campeonas, había superado todo tipo de situaciones límites: la huida a Estados Unidos del matrimonio Karolyi; la escapada rocambolesca de Nadia; y últimamente los escándalos iniciados por Ungureanu con sus fotos atrevidas en la revista Play Boy.
Este año, Octavian Belu, el sucesor de Bela Karoly, estuvo apartado de la selección por culpa de una demanda que presentó contra él y contra Maria Bitang (ayudante) la subcampeona del mundo de 2002 Oana Petrovschi. Una transacción previa de última hora evitó el juicio.
Pero en los últimos días todo se ha disparado. En el mismo fin de semana cuatro campeonas olímpicas de Atenas han roto la disciplina de Bela. El sábado, la magnífica Mónica Rosu y su compañera Alexandra Eremia eran expulsadas temporalmente de Deva; y esa noche, la excelente Catalina Ponor y Foarea Leonida se escapaban de fiesta. Por tanto, cierra el gimnasio; la indisciplina ha convertido en ingobernable a las estrellas.
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La edad y el peso, eje del problema
Las cuatro gimnastas envueltas en el problema de este fin de semana han tenido el mismo problema: el peso. Belu decidió que Monica Rosu, campeona del mundo de salto, tenía que perder tres kilos en su club si quería regresar a la selecci y Alexandra Eremia, seis. Antes, en marzo, también Catalina Ponor y Leonida fueron rechazadas por sobrepeso. Ese es un problema, y el otro que las chicas cumplen años, y a los 18 también aspiran a sábados animados.
