Los sueños del Quijote

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La Vuelta abandona la Mezquita de Córdoba y se adentra en los llanos manchegos para honrar el IV Centenario de Don Quijote. Este año he sido uno de los muchos que he releído las aventuras y desventuras del ingenioso hidalgo. El ejemplar que elegí fue uno que me había regalado personalmente Francisco Javier Martín del Burgo, el viceconsejero de deportes de Castilla-La Mancha, a quien varias veces he oído decir aquello de que "Don Quijote sería ahora escalador o portero de balonmano". Esto último no lo tengo tan claro, pero rubrico sin duda la acepción de escalador. Piensen ustedes en Pantani, 'Chava' Jiménez, 'Tarangu' Fuente, Virenque, Bahamontes o Gaul.
Reflexioné durante mi lectura sobre esa perspectiva deportiva del Quijote y descubrí paralelismos. Más que en la locura de Alonso Quijano, encontré al ciclista en el carácter soñador del Caballero de la Triste Figura. Veo a Don Quijote en el pedaleo de De la Fuente en su imposible fuga de ayer; o cuando recuerdo a Pereiro escapado en el Tour diciendo que no daría ni una pedalada detrás del Discovery; o cuando Mancebo insiste en proclamarse candidato al Tour; o cuando el Armstrong de antaño pensó que podría ganar en Francia siendo un enfermo de cáncer; o en Beloki resistiéndose a irse del ciclismo dejando una imagen de víctima... Aunque cada vez le crezcan más los molinos, el ciclismo es sueño.