Atletismo | Mundial de Helsinki 2005

Lauryn Williams se tomó la revancha de los Juegos

La francesa Arron, tercera

<b>ANSIA. </b>Lauryn Williams se tiró hacia la línea de meta superando a Arron (calle 5) y Campbell (calle 4).
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

En apariencia, Lauryn Williams, de Pittsburgh, Pennsylvania, estudiante en Miami, recibió en los Juegos de Atenas la llamada de la felicidad: gracias a una cuestación pública, su padre, en tratamiento con diálisis, pudo ver en el mismo Estadio Olímpico de Atenas la medalla de plata de Lauryn en 100 metros. Pero la felicidad no fue completa.

Como suele ocurrir en estos casos, el destino o el infortunio se cruzaron en la ruta de Lauryn. El Destino y el Infortunio se reunían en Atenas en torno a un nombre propio: Marion Jones. En la tercera posta de la final del relevo 4x100, la selección de EE UU cayó descalificada cuando Lauryn salió de la zona de entrega sin recoger el testigo que le intentaba entregar... "Ni en mis peores sueños hubiera imaginado una fatalidad semejante", se lamentó Marion mientras Lauryn lloraba...

Ayer, Lauryn degustó el sabor de la revancha. Con los ojos del mundo virando de nuevo hacia el cuerpo imponente de Christine Arron ("no la veo tan sexy, me gustaba más el cuerpo de Pérec", recuerda John Smith, que entrenó a ambas en UCLA), llegó la hora de la verdad, la hora de correr... de verdad. Como de costumbre, Arron arreó menos de lo que se intuía. Como casi siempre, las que corren de verdad llegaron antes que la francesa enamorada del champagne y de los parties de Los Angeles. "Ella no era allí nadie", según Smith. Lauryn cruzó la meta en 10.93, por delante de la jamaicana Campbell. Arron, tercera en 10.98. Para las finales de un Mundial, la mejor pócima no es el champagne francés, sino el regusto ácido del sabor de la venganza.

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"Me gusta correr con huracanes"

Lauryn Williams se coronó ayer con sólo 21 años y sin verse afectada por la lluvia que caía con furia sobre Helsinki. "La lluvia me era indiferente. No la sentí. Había un verdadero huracán, pero ese es el tiempo que a mí me gusta", declaró la estadounidense. "La medalla de plata olímpica del año pasado es también muy importante, pero este oro lo es más para m es mejor", comentó Williams. Por su parte, la francesa Arron, que días atrás se quejó de que muchas veces había sido superada por atletas que estaban dopadas, dijo sentirse "un poco decepcionada por no haber ganado, pero está bien así. El final fue duro. Pensé que era segunda, pero me equivoqué".

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