Schoeman impone con la furia de Rick DeMont
A la espera del mordisco final de Michael Phelps, el surafricano Roland Mark Schoeman es la figura que domina la piscina mundialista de Montreal. Schoeman dobló su récord mundial en 50 mariposa, barrió a Ian Crocker y amenaza a los especialistas en la supervelocidad.


Idealmente, cuando descubrimos cómo el afrikaner Roland Mark Schoeman ha dejado a Ian Crocker a la altura de Homer Simpson ("¿a quién estáis llamando gallina?"), surge una titánica cadena de acontecimientos que comienza en los años 70, en la Universidad de Tennesee, con un fabuloso entrenador, Ray Bussard, y consolida sus eslabones entre los Juegos de Múnich, 1972, y desde 1996, en la Universidad de Arizona.
El eslabón perdido y recalificado es Rick deMont, el campeón privado de su medalla en Múnich, cuando tenía 16 años (justo antes de la que iba a caer allí), y recalificado en 2001.
El titán es, naturalmente, el pretoriano Schoeman (de Pretoria, Suráfrica), a quien DeMont se llevó a Arizona porque le insistió Ryk Neethling, el primer nadador surafricano que aterrizó en Tucson, Arizona, en 1996: "Tengo un amigo en Pretoria que hará récord del mundo en cuaquier cosa a la que se dedique", dijo Neethling a DeMont, ya en 1998. "Ahora no tengo dudas de que Roland es el nadador más explosivo del mundo", se rindió ayer DeMont.
"No está mal para un afrikaner", dijo Schoeman tras pulverizar a Crocker y al récord del mundo sobre esa piscina de Montreal con tres metros de profundidad. La gente tradujo mal. Tradujeron "africano". Pero el titán Schoeman había dicho afrikaner. Gran surafricano blanco, descendiente de los terribles colonos boers, los forzudos holandeses duros de pelar para los zulúes, para Nelson Mandela... y para los soldados de Su Graciosa Majestad Británica.
Tucson, récords.
En el Hillenbrand Center de Tucson, DeMont, que se mira en los consejos de su viejo patrón, Bussard ("no valen los atajos, sino hallar caminos para hacer las cosas con eficacia") acabó entrenando a tres afrikaners: Neethling, Schoeman y Lyndon Ferns, junto a tiburonas tan encantadoras como Amanda Beard. Y con Darian Townsend, de Kwazulu, los grandes blancos descalabrarían a la natación olímpica en el 4x100 libre de Atenas.
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Neethling llegó a nadar (y ganar) la brutal travesía Alcatraz-San Francisco para hacer dinero y comprarse un coche. Mientras, Schoeman pillaba pasta en ligas de sprinters profesionales, en retos supersónicos, mutantes.
Schoeman es una atlética tormenta magnética de 1,97. En la primera posta del 4x100 libre de Atenas, dejó a Ian Crocker en el abismo del ridículo. Allí hubo oro y récord para los afrikaners de Arizona. En Atenas, Schoeman pilló plata en 100 libre y bronce en 50. En Montreal, en las semifinales de 50 mariposa, ya hizo récord del mundo: 23.01. Laminó a Crocker. Y en la final, voló y dobló récord: 22.96. Crocker fue plata (23.12), pero se quedó con cara de Homer Simpson. Schoeman le sigue llamando gallina.