100 braza sin piedad: Hansen contra 'Tarzán', Kosuke Kitajima

La final de 100 braza, la pasada madrugada, suponía la escenificación de la revancha de revanchas, la vendetta o venganza de Brendan Hanse, el guapísimo campeón de Havertown, Philadelphia, contra su bestia amarilla: el japonés Kosuke Tarzán Kitajima, campeón mundial y olímpico.
Hansen tiene el récord del mundo (59.30), pero Kitajima, que pasa temporadas en la altitud del CAR de Sierra Nevada, le arrebató el oro en el Mundial de Barcelona 2003, y, peor aún, en los Juegos de Atenas. Aquí estalló la controversia: EE UU reclamó porque Kitajima usó en un viraje hasta tres patadas en estilo mariposa o delfín.
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Encima, Kitajima aulló su victoria olímpica (por 17 centésimas) junto al pabellón auricular de Hansen. De ese aullido le vino el apodo de Tarzán. Hansen, un caballero, se calló, pero sus compañeros Peirsol y Lezak dijeron barbaridades a Kitajima. Cuenta Hansen: "Ese aullido está ahí todas las noches, junto a mi oreja izquierda".
La final promete. O prometía. En semifinales, Hansen, un ídolo de la familia gay, marcó 59.75. Kitajima, no tan ídolo, 59.78. "Habrá que ganar con récord del mundo", dice Kitajima. Cuidado con los grititos...