Phelps no pudo superar el desafío del 400 libre
Cayó en las series, pero podría desquitarse en el 4x100 libre


Desde diciembre de 2004, Michael Phelps, el héroe de los Juegos de Atenas y el príncipe heredero de Mark Spitz, afronta una nueva vida en la Universidad de Michigan: en la pequeña ciudad semiselvática de Ann Arbor. Literalmente, in the middle of nowhere, "en el centro de ninguna parte".
Phelps se fue a Michigan en pleno choque emocional tras su detención en Salisbury, Maryland, por saltarse una señal de stop con su Land Rover, al que conducía bajo los efectos del alcohol, más allá de los límites legales de Maryland.
Pero Phelps no emigró a Michigan como un fugitivo o un proscrito. Alguien guía los pasos del mejor nadador del mundo: Bob Bowman, el técnico del North Aquatics Club de Maryland, admirador declarado del presidente Bush. Bowman, sumo hacedor de los éxitos de Phelps, el ingeniero del hombre-pez, firmó contrato como entrenador-jefe de la Universidad de Michigan. Y Phelps le siguió, bajo un lema: "Llevo 12 años nadando, pero aún tengo mucho que aprender. Hasta los Juegos de 2008, me esperan tres años de duro trabajo".
Es cierto: Bowman y él lo han planeado todo con la vista y la meta en 2008. Y, por supuesto, a la sombra obsesiva de las siete medallas de oro de Mark Spitz.
Y a los 20 años, Phelps, dejó la casa de sus padres, con su pantalla gigante LCD y su tremendo equipo de música, y se compró una casita entre el verdor de Ann Arbor y la memoria de sus grandes equipos de baloncesto (Chris Webber y compañía, los Fabulosos de Michigan).
Profesional y técnico.
Mike se apuntó en dos cursos: Kinesiología y Oratoria Pública. Tuvo que plantearse el cuido de su ropa, su lavandería, su alimentación y su limpieza: "Pero siempre le queda el refugio de la piscina, junto a mí", apunta Bowman. La piscina es el mundo donde Michael lo hace todo bien y todo el mundo le elogia y le dice: "Eres es el más grande". ¿Cómo no va a querer estar siempre en la piscina?", reflexiona el mismo Bowman, que tenía un objetivo: mejorar los virajes de Phelps, uno de sus puntos menos fuertes. "Lo que planteamos sólo tiene sentido con vistas a Pekín 2008", sintetiza Bowman.
Y allí, en la piscina de los Wolverines (glotones) de Michigan, con Bowman patrullando el puente de mando, ha emergido la versión 2005 del Hombre Pez. El nadador profesional, el mutante genético al que acosan los glotones universitarias que adiestra Bowman.
En Ann Arbor, Phelps no puede entrenarse como nadador, sino como técnico asistente: se trata de un deportista profesional, con ingresos declarados, lo que le veta oficialmente para enrolarse como nadador universitario. "Se pican conmigo en cada brazada. No estaba acostumbrado, pero me ha venido bien. He mejorado en los virajes, claro. Era forzoso. Es como una competición cada día. O lo hago, o pierdo el reto", analizaba Michael, ya en Montreal.
Pues ya ha perdido el primer desafío. Ayer, el técnico asistente de Bowman no pasó del séptimo puesto en la quinta serie de 400 libre y se quedó sin medirse a Hackett en la final de la madrugada. Phelps firmó un crono de 3:50.53, el número 18 en el total de las series.
En los Trials de Indianápolis, abril pasado, Mike había nadado la distancia en 3:47.79. Ese registro habría sido el sexto en las series de ayer: billete para la final. Hackett mandó con 3:44.63, a 19 centésimas de su mejor marca del año. "No he estado en la carrera, no estaba preparado", dijo Phelps. "No estoy seguro de lo que esto significa. Michael no está lesionado, pero ha fallado en los últimos 50 metros, aún no sé por qué", titubeaba el Coronel Bowman.
Pero, a primera hora de la madrugada, Phelps ya tenía su primera cita con el desquite y las medallas: el relevo 4x100 libre, donde el equipo B de EE UU marcó el mejor tiempo en las series, sin Phelps... y sin los campeones olímpicos, los surafricanos de Arizona. Ay, ay...
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Hackett LO quería ver en la finalísima
Grant Hackett, líder del equipo de Australia en ausencia de Ian Thorpe, no ocultó su decepción por el fallo de Phelps en las series de 400 libre. Dijo: "Estoy sorprendido y decepcionado: esperaba y quería una gran final ante Michael. He pensado en esto incluso mientras nadaba Es un shock. No es su especialidad".