Ciclismo | Tour 2005 - 17ª etapa

Imperio Armstrong

Venció Savoldelli y el Discovery ya es líder por equipos.

<b>LA FUGA CON MAYOR MARGEN. </b>La escapada del día superó los 20 minutos de ventaja con respecto al pelotón, la mayor diferencia registrada en el presente Tour de Francia.
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El general Armstrong gana hasta cuando no gana, mejor será asumirlo. Su dominio de la carrera es tan grande que ya no necesita personarse en las victorias. Si Hincapié, un sargento, ganó sorprendentemente la etapa reina, Savoldelli, un teniente, se impuso ayer en una jornada de transición, esas que se suelen entregar a la suerte de los aventureros con horas perdidas. Por si el triunfo en la etapa no fuera botín suficiente, el equipo de Armstrong también arrebató el liderato por conjuntos al T-Mobile de Ullrich.

Empieza a ser complicado enfundarse el maillot de la telefonía móvil alemana. Ayer se retiró Kloden, con una fractura en la muñeca derecha, y ayer se supo también que Vinokourov no continuará en el equipo, harto, probablemente, de que le persigan cuando ataca. De que le persigan los suyos. Óscar Sevilla, flamante fichaje de esta temporada, no ha sido fiable en la montaña (su terreno) y, aunque ayer se metió en la fuga, se desfondó en un puerto de tercera.

Savoldelli, el vencedor en Revel (ciudad del mueble artístico), podría escribir un libro sobre la maldición del entonces Telekom. Avalado por su victoria en el Giro, fue fichado en 2003 para sustituir a Ullrich y se pasó dos temporadas casi en blanco. Durante ese tiempo sufrió, que se sepa, una fractura maxilar, una rotura de muñeca y fue víctima de un extraño virus.

Cuando aseguraba que su única alegría de los últimos tiempos había sido el nacimiento de su hija Marika, Savoldelli (32 años), ya con el maillot del Discovery, volvió a ganar el Giro el pasado mes de mayo. Sólo se puede entender que el vigente campeón de esa prueba trabaje para Armstrong en el Tour si se conoce la peculiar personalidad de El Halcón, así llamado, exclusivamente, por su habilidad en los descensos: "Lo admito, he ganado algunas carreras, pero no soy un verdadero campeón".

Lo pareció camino de Revel. Redujo a los escapados en la última subida y se lanzó después a por la victoria con Hinault (Sebastián) adherido a su rueda, sin dar relevos, más por agotamiento que por malicia. Ambos fueron capturados y Savoldelli tuvo que responder a un nuevo demarraje, el del noruego Arvesen, al que después de una fabulosa persecución capturó casi en la línea de meta.

Batalla.

Mientras El Halcón se duchaba, en el pelotón se formaba un insólito zafarrancho de combate. Vinokourov volvía a atacar (ahora sabemos que huye de su equipo) y tras él (como siempre) lo intentaba Ullrich. La intención de ambos era descolgar al pollo Rasmussen, que ocupa un incómodo tercer puesto en la general y que luce el maillot de puntos con la misma gracia que si tuviera sarampión.

No despistaron al danés, pero en la batalla resultaron heridos Landis y Evans, que pierden sus puestos en la general en favor de Vinokourov, que pasa del noveno lugar al séptimo y acuña el término kazajo como sinónimo de estacazo, zurriagazo.

Así transcurrió la jornada más larga del Tour, deslumbrados por el triunfo de Savoldelli, pero un tanto decepcionados porque algunos campeones nieguen su condición en favor de un buen sueldo y un buen líder. Heras, por ejemplo, perdió mucho tiempo de esa manera. Y nunca sabremos lo que hubiera conseguido Rubiera por libre.

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Armstrong sumó su 79º maillot amarillo, con lo que supera a Hinault (Bernard). Estén tranquilos porque Merckx acumuló 96.

Hoy habrá más guerra. A dos kilómetros de la llegada se sube la Croix Neuve, puerto de segunda categoría y, asómbrense, "cima Laurent Jalabert". La razón (o la excusa) de esta consideración es la exhibición de Jalabert en 1995 en esta misma etapa. Ay, la melancolía.

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