Cinco puertos pirenaicos para sentenciar la carrera
Mayo y Heras buscarán el triunfo como desquite.


Iban Mayo tenía marcada la etapa de hoy desde el comienzo de este Tour, desde mucho antes de saber que por segundo año consecutivo no iba a poder con la clasificación general. Al vizcaíno ya sólo le queda el desquite de lograr una victoria. ¿Y por qué no en la etapa reina, con los puertos inundados por aficionados vascos de ikurriñas y camisetas naranjas?
"Iban fue ayer muy tranquilo, pensando mucho más en guardar fuerzas para hoy", reconoció Julián Gorospe, su director en el Euskaltel. Mayo cedió 21:25 minutos. Y Roberto Heras, otro escalador con ganas de resarcirse, perdió 29:08. Desde el batacazo de ambos en los Alpes, los dos han venido avisando: "A ver si todavía podemos hacer algo bonito en los Pirineos".
Noticias relacionadas
Algo bonito significa ganar la etapa. Todo o nada. Alzar los brazos en Saint Lary-Soulan, una de las pocas cimas pirenaicas que todavía no ha sido conquistada por un español. Para llegar hasta ahí hay que coronar antes otros cinco puertos que acumulan la historia del Tour: el Aspet, en cuyo descenso murió hace diez años Fabio Casartelli, entonces compañero de Armstrong; el Menté, donde Luis Ocaña abandonó en 1971 vestido de amarillo; el Portillon, único punto del territorio español por el que pasará el Tour y que fue conquistado por Ocaña en 1973, el año de su Tour; el Peyresourde, domado cuatro veces por Bahamontes y cuya bajada le valió a Pedro Delgado el apodo de El Loco en 1983...
Un recorrido infernal que ha logrado una unanimidad en el pelotón. "Es la más dura del Tour", ha dicho Lance Armstrong. "Es la más peligrosa, para lo bueno y para lo malo", ha añadido Paco Mancebo. El maillot amarillo, el podio, el triunfo de etapa, las lágrimas o la gloria... Todo está en juego en la etapa reina.