Voigt: "Confío en pasarle el maillot a un compañero"
Es famoso por sus largas fugas. El alemán es un potente rodador de 1,93 metros.


Tal vez por intuición, o sólo por casualidad, una conversación matinal con Juan Fernández giró en torno a Jens Voigt, que el sábado ya se había metido en una escapada. "Si Voigt se pone a tirar es muy difícil cogerle, tiene mucha fuerza... Él solito sería capaz de ganar a formaciones enteras en la contrarreloj por equipos", decía el director del Phonak. Cinco horas después, el alemán era líder del Tour.
Jens Voigt sabe que su maillot amarillo es provisional. Ya lo vistió en 2001, un año en el que también ganó una etapa en Sarran y la contrarreloj por equipos con el Credit Agricole, pero entonces sólo le duró un día. Mañana llegan los Alpes. ¿Le pasará lo mismo? "Quiero disfrutar de este momento, pero sé que la alta montaña no es mi terreno. Hay corredores en el equipo CSC más preparados que yo para liderar el Tour. Espero que pueda pasárselo a uno (¿Basso o Julich?)", respondió Jens.
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Voigt es un rodador grandote, un hombre de 1,93 metros y 77 kilos, famoso en el pelotón por sus largas fugas. Por ejemplo, el alemán ha ganado tres veces el sector matinal de la última etapa de la Vuelta al País Vasco desde la salida hasta la meta. Más o menos, un centenar de kilómetros en solitario. Ayer, en la reunión del equipo, Jens preguntó a Biarne Riis: "¿Hoy sí me dejas escaparme?". Y el danés le dio su bendición: "Hoy, sí". Y no se pudo contener.
El nuevo líder es ya un veterano curtido. Nació el 17 de septiembre de 1971 en Grevesmulhen, en la Alemania del Este. Desde su casa veía el Muro de Berlín. Sus padres sintonizaban las televisiones occidentales, aunque estaba prohibido. "Por eso vi por primera vez el Tour cuando tenía 10 años. Fue en 1981 y recuerdo la imagen de Bernard Hinault", explica el alemán. Ahí empezó a soñar con el ciclismo.