Ciclismo | Tour 2005

Vinokourov: El recuerdo de Kivilev pedalea con el kazajo

Alexandre Vinokourov.
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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Alexandre Vinokourov (Kazajstán, 16-9-1973) congela con la mirada. Quizá porque en Petropavlosk, su pueblo natal de 300.000 habitantes, allí donde tenía colgado un póster del ciclista Soukhoroutchenkov, se alcanzan los treinta grados bajo cero. Tal vez por el régimen espartano, por la disciplina soviética que aprendió junto a su desaparecido amigo Andrei Kivilev en la escuela deportiva de Almaty. O quizá por ser un militar ascendido a capitán cuando ganó la plata olímpica en Sydney 2000.

Vino trasmite frío, sí. Parece una máquina perfecta, un 'Terminator'. Pero su apariencia engaña. Todo aquel que le conoce cuenta que el kazajo tiene sangre caliente, más latina que soviética. No en vano reside en Saint Etienne, con su mujer Svetlana y con sus tres hijos: Irina y los gemelos Kiril y Nikola.

Al subirse a una bicicleta, Vinokourov es infinitamente más ardiente y ataca cuando intuye la mínima oportunidad de hacer daño. Ya lo hizo el jueves en las calles mojadas de Nancy, por ahora el único susto que ha recibido Lance Armstrong. O también en 2003, en el Tour del Centenario, cuando terminó tercero gracias a osadías como su arrancada en La Rochelle, camino de Gap, el mismo día que Joseba Beloki se partió por tres sitios y Armstrong atravesó un prado haciendo ciclocross.

El kazajo cuenta su secreto para quien lo quiera escuchar: "La muerte de Kivilev ha cambiado radicalmente mi vida. Desde que se marchó me siento un corredor mucho más motivado. Tengo la sensación de que cada vez que me subo a una bicicleta tengo la fuerza de dos personas. Andrei me ayuda a pedalear".

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Kivilev y Vinokourov eran amigos de la infancia, hermanos siameses... La mujer de Andrei sigue yendo a las carreras con pancartas en las que pone KI-VI. La palabra mágica. KI de Kivilev y VI de Vinokourov. Ambos tenían 16 años cuando viajaron juntos a la Europa Occidental para probar suerte. Vino siempre fue mejor, pero Kivi tuvo su momento de gloria en el Tour 2001, cuando acabó cuarto.

El 11 de marzo de 2003 fue la fecha trágica. Kivilev murió tras una caída en la París-Niza. Vino continuó para ganar la carrera y poder colocar el maillot amarillo sobre su ataúd. En Kazajstán existe la tradición de rendir homenaje a los fallecidos cuarenta días después. Vinokourov miró el calendario y vio que en esa fecha se corría la Amstel Gold Race. Por supuesto, la ganó. Ya pedaleaban juntos...

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