"No es normal doblar a Ullrich; no tiene suerte"
Armstrong prefería haberse puesto de líder


El Hotel Westotel, en la periferia de Nantes, es talismán para Lance Armstrong. Allí se hospedó en la salida del Tour 1999, el primero después del cáncer, el primero que ganó. El texano debutó entonces anotándose el prólogo de Le Puy le Fou, batiendo el promedio de velocidad que había marcado un tal Miguel Indurain en 1993. Y aquel maillot amarillo fue un presagio, porque Lance lleva seis años sin soltarlo.
En la salida del Tour 2005 ha vuelto a hospedarse en el Westotel. Esta vez no ha podido vestirse de amarillo, se quedó a dos segundos, pero confirmó que está en disposición de ganar el séptimo. "El día no ha estado mal, pero tengo que admitir que me hubiera gustado empezar de amarillo", dijo Lance, que comenzó la crono con un pequeño incidente, porque se le salió un pedal en la rampa. Pero el americano nunca se cae. Sí sus rivales. "No es normal doblar a un corredor como Ullrich, pero supongo que la explicación está en su accidente del día anterior. No tiene suerte".
Armstrong va despejando interrogantes. Arrancó mal el año en la París-Niza: "Entonces tuve dudas, pero no me entró el pánico, quedaba mucho para el Tour". Luego ha llegado a su carrera sin ninguna victoria: "Pero no estuve intranquilo por eso, porque en el Dauphiné Libéré ya vi que estaba yendo más rápido".
Por cierto, el Westotel también fue el viernes el escenario de una visita inesperada. Dos funcionarios del Ministerio de Juventud y Deportes de Francia le hicieron un control antidopaje por sorpresa. Lance acabó un poco irritado, porque sólo se le llamó a él de su equipo, porque ya lleva seis controles así este año y porque el día anterior ya se había sometido a otro.
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