Juan de Dios exprimió hasta el final a su equipo
Al rival no le gustó la actitud del técnico

Noticias relacionadas
El Ciudad Real viene presionado a la Copa del Rey. Está claro. Se nota en todo. Ayer, por ejemplo, Juan de Dios no bajó el pistón de exigencia a su equipo ni un segundo. Con 10 goles de renta seguía exprimiendo a los suyos, recriminando cualquier error, no importaba la diferencia. El entrenador quería más, y más, y más. Encorajinó a Manuel Montoya, el entrenador del Granollers, que al final del choque más allá de negarle el saludo le mando a freir espárragos. Conceptos distintos: el Granollers había venido a disfrutar, a que jugasen todos los jóvenes de su nueva hornada; y el Ciudad Real, a ganar casi por obligación para cerrar con tranquilidad un año que no es malo.
Jugó Dinart en la segunda parte, con lo cual es obvio que está para la semifinal. Y él es importante para la defensa manchega, con lo que habrá que pensar que su equipo es favorito para jugar su quinta final consecutiva en la Copa.
