Gárate es el único que planta cara a los italianos
Honró a Pantani con un etapón y se puso quinto en la general


Suena el teléfono móvil de Paco Lluna en la meta de Ortisei. "Gárate tiene que recoger el trofeo de la Cima Pantani", informan al masajista del Saunier Duval. "¡Subito!", le apremian en italiano. Gárate ya estaba en la habitación del hotel, situado a sólo 50 metros de un podio donde el colombiano Iván Parra, hermano del histórico Fabio, estaba celebrando la victoria. El irunés había sido segundo. Y los segundos no suelen tener premio, aunque ayer sí.
Lluna avisó a Gárate, que se adecentó para la ocasión. Cruzó la calle, subió al podio, recogió una placa y lanzó el dedo índice al cielo. "Va por ti, Marco". Juanma fue el ciclista que ayer mejor honró la memoria del Pirata, porque actuó con su misma valentía, con un ataque lejano que le sirvió para remontar hasta la quinta plaza de la general (primer no italiano), a 2:39 minutos de Savoldelli, la nueva maglia rosa, otro valiente. Sin osadía no hay épica. Y sin épica no hay ciclismo.
Gárate recibió el Premio Pantani por coronar el Passo delle Erbe, penúltimo puerto del día. En la cima batió al venezolano José Rujano, líder de la montaña, que se encaró con el vasco después del sprint. Rujano había pasado primero sin oposición en las cotas anteriores y se pensó que todo el monte es orégano. Gárate le pidió colaboración en la subida, pero Rujano se escondió, igual que su compañero Parra, y dejó todo el trabajo a un espectacular Rubén Lobato.
Líder virtual.
Juanma le había dicho la noche anterior a su director Pietro Algeri: "Si hay fuga, me voy a meter". Y en el km 28, a 190 de la meta, se formó una escapada con 21 hombres. Allí hubo más españoles (Aitor González, Garrido, Horrach), un asimilado (Caruso), varios ilustres (Bettini, Caucchioli) y otros dos hombres del Saunier: Lobato y Purito Rodríguez, que le hicieron un gran trabajo para abrir diferencias. De hecho, Gárate llegó a ser maglia rosa virtual.
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El irunés manejó la fuga a su antojo menos al final, cuando el grupo se redujo a cuatro: el español y Caucchioli, que también tenía interés en la general, contra dos ciclistas del Selle Italia, Parra y Rujano. Iván atacó a 12 km. Caucchioli y Gárate le controlaron a 8 segundos, no querían atraparle para que no les rematara el venezolano. Pero Parra estaba más fuerte de lo que pensaban. Y se les fue.
Tan valiente como Gárate estuvo ayer Simoni. Primero atacó de lejos en el Erbe a dúo con Cunego. Luego, en el último puerto y dejó en evidencia a Basso, aunque el premio lo recogió Savoldelli, que es el nuevo líder. La única vez que se llegó a Ortisei fue en 1940. Bartali ganó la etapa, pero aquel Giro se lo llevó Coppi. Ayer, los dos mitos hubieran estado orgullosos del espectáculo. Y de Gárate. Como seguro lo estará Pantani.