Liga de Campeones | Barcelona - Ciudad Real

El Ciudad Real, en el nombre de don Quijote

Llega con un gol al Palau ante un Barça que va por la séptima.

<b>PREPARADO PARA TODO. </b>Alberto Entrerríos, estrella del Ciudad Real que un día plantó al Barcelona, está curado de espanto en cuanto a recibimientos. Está convencido de ganar.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Coincidencia o no, el caso es que el Ciudad Real lleva cuatro campañas preparando el asalto a la máxima competición continental, en el año del Cuarto Centenario del Quijote. El cuadro manchego se encomienda al más famoso de los hidalgos de la caballería medieval, y se presenta en un Palau hasta los topes para hacer historia y que el nombre manchego aparezca en el palmarés de los campeones de Europa.

El Barcelona tiene otro interés. Es el club más importante de la historia del balonmano y va por su séptimo título. Barrufet y O?Callaghan, que han estado en todos los grandes éxitos del club, redondearían un historial soberbio. Oca sueña retirarse con la séptima; y en el equipo rival, Dujsebaev, que sólo tiene una (Cantabria), la necesita para su currículum irrepetible.

La estadística no cuenta en una final, que en este caso es como si se jugase a partido único, con el hándicap para el equipo local de remontar un gol, el 28-27 de la ida.

Es el mejor espectáculo entre equipos de club que se puede ver en el Mundo, un choque de estilos, de personalidades, de egos, de estrellas que se anuncian su adiós, de talentos emergentes, de jugadores que han cambiado de bando. Es decir, el no va m todos los condimentos están en el puchero para cocinar el mejor guiso. Pero hay nervios, y los equipos han vivido la semana en una burbuja impermeable, de la que sólo ha trascendido la lumbalgia de Peric.

A reventar.

Joan Laporta, presidente azulgrana, ha acelerado su regreso desde China para estar en el palco de un Palau que estará a reventar y que desde hace días rechaza todo tipo de solicitudes para estar en el encuentro. Unos 500 seguidores del Ciudad Real estarán en las gradas altas del pabellón, y otros 8.000 los verán en el Quijote Arena, donde se han instalado unas pantallas gigantes para reunir a la afición, como en los dos títulos de la Recopa.

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Las estrellas dicen que quieren ganar. Alberto Entrerríos, que estuvo un año en el Barcelona, recuerda que en aquella temporada "en el Palau se esfumó la magia, porque allí perdió el Barcelona la Liga", y se prepara para un mal recibimiento, "como siempre, es lo habitual", por haber sido el primer gran jugador en salir del Barça por voluntad propia.

Caso distinto es el de Iker Romero, que está en el Barcelona con un contrato con el Ciudad Real para los próximos años, aunque él prefiere seguir de azulgrana. En la ida fue el hombre que sostuvo al Barcelona, por eso todos los ojos se centran en él. Su esfuerzo, sin duda, también es un mensaje para la directiva catalana, como si dijese "pagar la cláusula de rescisión a los manchegos; mantenerme en el equipo". Con el título será más fácil pagar por él.

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