Emil Abrahamsson: “Hoy me uno a Bosi, el escalador más fuerte del mundo”
El popular creador de contenido y escalador sueco comparte jornada con el británico William Bosi en el Peak District para analizar por qué domina el búlder mundial.


El escalador y creador de contenido sueco Emil Abrahamsson publicó un nuevo episodio en su canal en el que comparte jornada de escalada con el británico William Bosi, uno de los nombres más destacados del búlder actual. “Hoy me uno a Bosi, el escalador más fuerte del mundo”, arranca Abrahamsson en el vídeo, una conversación que intenta responder a una pregunta que muchos en la comunidad se hacen: qué hace tan especial al escalador escocés.
La sesión comienza en The Climbing Hangar, un rocódromo británico conocido por sus bloques exigentes. Allí, ambos prueban diferentes problemas mientras analizan el contraste entre la escalada de interior y la roca. Bosi, que compitió durante años en el circuito internacional antes de centrarse casi por completo en la roca, reconoce que hoy su foco está lejos de las competiciones. “Ahora estoy totalmente centrado en escalar duro en roca”, explica.
El británico, autor de algunos de los bloques más difíciles del planeta, ha construido su reputación sobre una base de entrenamiento muy específica desde joven. Según él mismo cuenta, pasó años dedicando sesiones intensas al entrenamiento en tabla y al búlder corto y explosivo. “Hacía sesiones de 20 bloques en 30 minutos durante años. Tener esa base te permite adaptarte luego a otros estilos”, comenta.
Tras el calentamiento en el rocódromo, la acción se traslada al Raven Tor, uno de los sectores emblemáticos del Peak District, donde Bosi muestra algunos de sus proyectos y líneas favoritas. Entre ellos aparece Realm of Torment, un bloque extremadamente técnico donde Abrahamsson experimenta en primera persona la diferencia de nivel. “Si soy sincero, es aún más impresionante en directo”, admite el sueco mientras intenta descifrar los movimientos.
Más allá de la fuerza pura, Bosi insiste en que la clave está en otro lugar. “La escalada es un 90 o 95% técnica. Necesitas fuerza para sujetarte, pero todo se trata de moverse bien en la pared”, afirma. Una idea que Abrahamsson comparte tras la jornada: la diferencia no siempre está en cuánto se puede tirar, sino en cómo se utiliza el cuerpo para cada movimiento.
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La jornada termina con pruebas de fuerza en campus board y una conclusión clara: incluso entre escaladores de élite, la eficiencia y la lectura del movimiento siguen marcando la diferencia en el límite del búlder mundial.
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