Atletismo | Europeo de Madrid Indoor

Stefan Holm se eleva 59 cm sobre su cabeza

El sueco mide 1,81 y es capaz de saltar 2,40 metros.

<b>ESCORZO. </b>Holm deleitó al público del Palacio con sus saltos en el Europeo y se proclamó campeón.
Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Stefan Holm es un enanito sueco de 1,81 metros de talla que es el mejor del mundo en salto de altura. Lo demostró en Madrid, superando los 2,40 metros, un registro que no lograba nadie desde el verano de 2000 y que le convierte en el décimo socio del club de los 2,40, exclusivo como pocos. Y enanito es porque sus colegas de prueba suelen superar el 1,90 e incluso llegar a los dos metros. Dentro de la élite mundial, es el atleta con más diferencia entre su estatura y la marca que supera: 59 centímetros.

Es bajito, pero tiene músculos de velocista y se diría que muelles en los pies. Encara el listón a toda velocidad, se impulsa extraordinariamente con la pierna derecha y envuelve el listón arqueándose de forma inverosímil. Para él, saltar 2,40 es como ascender al Everest. O a los cielos. Entre lo que mide y la parte superior del listón tiene que superar esos 59 centímetros increíbles.

Javier Sotomayor, el gran rey de la especialidad, todavía plusmarquista del mundo con 2,45 metros, ya retirado, medía 1,95 y se elevaba medio metro por encima de su cabeza. Espléndido, sin duda, pero lejos de la diferencia conseguida por Holm. Si tuviera el resorte del sueco, su récord estaría en 2,54 metros. Ciencia-ficción. Los saltadores más altos tienen más dificultad para lograr grandes diferencias entre su estatura y sus marcas: el más alto de los que están en el club de los 2,40, el ucraniano Povarnitsyn (el primero que alcanzó esa medida, por cierto), medía 2,01, pero sólo sumaba 39 centímetros. Casi una miseria.

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Por el contrario, los más bajitos son los que mejores diferencias obtienen. Por detrás de Stefan Holm se colocan el estadounidense Hollis Conway (57 centímetros de diferencia) y el rumano Sorin Matei (56).

Pero rebuscando en el ránking y en la historia encontramos a un tal Franklin Jacobs, un estadounidense de raza negra que saltó 2,32 metros el 27 de enero de 1978, en el Madison Square Garden de Nueva York. Éste sí que era un enanito, porque medía sólo 1,73 metros: 59 centímetros de diferencia sobre su marca. Como Holm. La diferencia es que Jacobs nunca obtuvo grandes éxitos internacionales, salvo su victoria en la Copa del Mundo de Montreal 1979. Holm es campeón olímpico y subcampeón mundial y europeo al aire libre, y campeón continental en sala (Madrid, hace unos días) y tres veces campeón mundial en pista cubierta.

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