Balonmano | España 32 - Alemania 28

El capitán Garralda vengó la afrenta de los Juegos

La mezcla de juventud y veteranía que Juan Carlos Pastor se ha llevado a Túnez funciona. Garralda fue ayer más grande que nunca, en defensa y en ataque, y puso a España cerca del objetivo de las semifinales. La derrota en Atenas contra Alemania en los penaltis ya ha pasado a la historia.

<b>FUERZA. </b>Mateo Garralda fue una pesadilla para la defensa alemana, que no pudo pararle en ningún momento. El capitán se ensañó con ellos.
Enrique Ojeda
Redacción de AS
Actualizado a

Nunca se sabrá a ciencia cierta con qué extraños mecanismos se mueve el cerebro de los jugadores de balonmano, ni de nadie. El caso es que la Alemania que nos puso el culo al aire en los Juegos Olímpicos de Atenas tras un partido infinito y épico (se decidió por los penaltis a favor de los germanos tras dos prórrogas), provocaba en la Selección española un estado de ansiedad entre los veteranos, los que tenían en un rincón del alma sus cuentas pendientes con aquel partido. En especial, uno: Mateo Garralda, el capitán actual, uno de los últimos eslabones con la generación del cuatrienio glorioso.

Mateo, que había estado semi reservado hasta ahora, firmó su partido, un choque grande para que se le recuerde: defensa agresiva, constante y diez goles, algunos en esos momentos decisivos en los que España estaba atosigada y espesa. Entonces aparecía el brazo izquierdo de Garralda desatado, y gol. Una y otra vez, hasta 10. Y adiós Alemania, la actual campeona de Europa y subcampeona olímpica, prácticamente a casa.

Y otro veterano, Demetrio Lozano, en la grada en los dos choques importantes de Sfax, ayer con la responsabilidad desde el inicio, se reinvindicó a la altura de su clase. Partidazo, como los que no pudo firmar en su paso por Alemania por culpa de las lesiones en su tiempo en la Bundesliga.

Sangre fresca.

Dos veteranos con el deseo de ganar, al lado de un par de jóvenes insolentes que piden el puesto seguro para años en la Selección a los que Juan Carlos Pastor se atrevió a dar cancha y le respondieron con creces. Quién va a poder cuestionar a Chema Rodríguez como director, si trajo en jaque a la defensa germana que se veía incapaz de controlar al escurridizo central español. Y Albert Rocas, un extremo con una zurda prodigiosa (una luxación en el hombro le mantiene el brazo derecho casi inmóvil). Veteranos y debutantes, con una misión común, llegar a Túnez con posibilidades de luchar por una medalla. El camino se aclara, aunque todo está en el aire, pero la puerta no se cierra y eso es lo importante.

Se ganó porque la España actual es mejor que la Alemania que ha venido al Mundial. El 6-0 español, con mucha movilidad, por momentos fue insuperable, con un Garabaya perfecto en defensa. Cuando España tomó el mando mediado el primer tiempo, superados los nervios iniciales con muchas pérdidas de balón y fallos imperdonables, ya no lo abandonaría más, y eso que mediada la segunda mitad ocurrió algo tan imprevisto que presagiaba lo peor: 20-17 y con superioridad, España encajó un parcial eléctrico de 0-3. 20-20. Miedo. Nervios. Reacción. Alemania encajó un 4-0 en un visto y no visto, con Velyky dolorido en el banquillo y sin presencia en la segunda mitad. Aquel parcial fue definitivo. Fue el triunfo de España, claro, rotundo, para enterrar lo de los Juegos Olímpicos de Atenas, aunque perdure en la memoria y en la historia.

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Croacia perdi Serbia empató

España recibió otra buena noticia cuando aún saboreaba la victoria frente a Alemania. Suecia consiguió arrancar un empate contra Serbia y Montenegro (26-26) y eso favorece a los de Pastor que hoy se ven las caras con los balcánicos. España tiene ahora 4 puntos y Serbia, 5. Además, Croacia perdió con Noruega (25-28) y los nórdicos se meten en la pelea.

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