"Copio al fútbol y llevo una coleta para ser mediático"
Segundo año en la Selección para este pivote del Valladolid. Para muchos fue una sorpresa que Garabaya relegase a Colón o Prieto, pero sus 2,01 metros y su juventud (26 años) le están confirmando.

¿Se merece estar en la Selección?
Creo que sí. Trabajo para ello. No cejo en el empeño de ser un buen jugador y de aportar todo cuanto se me pida.
¿Y no será un enchufado del entrenador del Valladolid?
Mi única ventaja con respecto a los otros pivotes es que Juan Carlos Pastor me tiene en el Valladolid y yo sé de sobra lo que quiere que haga el pivote. El resto lo tienen que aprender en muy pocos días.
Lo de enchufado lo digo por la convocatoria.
La temporada pasada fui el pivote más eficaz en ataque de todos los españoles de la Liga. Quizá haya que dejarse de falsa humildad y reclamar lo que le corresponde a cada uno. Las estadísticas decían que yo era el mejor del año. Por lo tanto, me merezco estar aquí.
¿No es incómodo jugar con una coleta de 30 centímetros?
No. Me dio un viento y me la dejé. Los deportistas copiamos las modas futbolísticas, y si quieres llamar la atención y ser mediático necesitas una imagen. No me va mal. Se me está conociendo un poco por el pelo.
Pero le da ventaja a las defensas. Un tironcito y Rubén, desequilibrado.
Al principio pensaba que iba a tener a más de un gracioso agarrado a mi melena, pero no. La gente es muy deportiva. Los tirones que he recibido no han sido voluntarios, que yo lo noto y sé cuándo tienen intención.
Vamos, que es usted el Sansón de España. El problema será que aparezca una Dalila.
Hasta ahora no me genera dificultades. Mi novia, que es de Avilés, como yo, es peluquera y no ha cogido las tijeras.
Usted con coleta, Iker con cresta, Lozano rapado... ¡Vaya uniformidad!
Son cosas que hacemos los deportistas para acentuar nuestra singularidad, pero lo importante es que todos estamos a una. Somos un bloque.
Da la impresión de que es un hombre con suerte: llegó al Valladolid procedente del Cangas para ser suplente de Pisonero...
Y se lesionó. Yo tuve todas las oportunidades. A veces tienes que arriesgarte a coger el tren cuando pasa. Cuando llegué a Valladolid no parecía el mejor destino, y mira, estoy en la Selección porque juego con asiduidad en mi equipo.
¿Tiene usted un pronóstico para este Mundial?
¿Pronosticar? Lo mejor es ganar el partido de cada día, pensar en el rival siguiente, y no hacerse falsas ilusiones. Hay que concentrarse en lo primero que toca.
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¿Qué es lo peor de estar en la Selección?
Las convocatorias siempre me coinciden con los exámenes de la UNED. Ahora debería estar preparando los de febrero.
