Suecia se estrelló frente al muro de Hombrados
El portero, clave en la remontada. España llegó a ir ocho abajo

Por fin cayeron los suecos. La selección que se le resistía a España, a la que sólo se ganaba en competiciones amistosas, el país emparentado con la suerte por definición, sucumbió y de la manera más insospechada posible: ganaba por ocho goles a los quince minutos, y fue despedazada por la velocidad española con ese 33-26 definitivo que dejó maltrechos a los nórdicos. Algo ha cambiado en la Selección, y debe ser el espíritu indomable que aporta el estilo Pastor, el mismo con que juega el Valladolid, el equipo que en la Liga española es capaz de encarar las apuestas más difíciles contras los rivales más inexpugnables.
Ayer, cuando todo le iba mal a España, cuando el inicio sueco intentaba imponer su jerarquía con una renta suficiente como para jugar al tran tran el resto del encuentro con un rival entregado, fue cuando se comprobó el nuevo estilo español. Relevos y relevos a la búsqueda del mejor siete posible, cambios de jugadores constantes para dar con la tecla acertada. Y llegó porque España no se derrumbó nunca, porque tuvo fe, porque pensaba que tenía una opción.
Suerte.
La suerte también era sueca. Tiros fáciles que se iban a la madera (cuatro en la primera parte), penaltis fallados (tres), rebotes al contrario. Y pese a todo el equipo no se moría. Hombrados, que entraba por Barrufet, puso el candado en la portería, y de su aportación y de la Mariano Ortega (entró por Garralda) se inició la remontada. Ahora el ritmo era español, ahora los suecos soplaban buscando aire. No había tregua. Ahora se encontraba al pivote, la obsesión española del principio que tantos balones nos había hecho perder. Garabaya, espléndido en defensa, magnífico en ataque, era el complemento ideal de Urios, que apareció a lo grande en la segunda mitad.
España corría. Suecia estaba muerta. En la mitad de la segunda parte ya se intuía que se estaba arreglando el partido, que por fin el muro español era impenetrable, que levantaban los brazos y a Lovgren le desaparecía la portería, que Vranjes intentaba las fintas y se llevaba por delante a los defensores con la falta incluida.
Ganó España. Ganó Pastor, su primera victoria de importancia en la Selección (no se ganaba a Suecia en encuentro oficial desde el Europeo 1996). Ganó la autoestima de todos los jugadores que saben que todo es posible, que ya están en la siguiente fase y que han cumplido la primera parte del guión: pasar al menos con una victoria. Ahora saben que las dunas de Túnez dan para mucho, que al final de las finas arenas está el oasis. Es una victoria para el optimismo, un triunfo que refleja el ambiente de un grupo concienciado en que esta cita puede y deber ser la suya.
Hombrados
Nuestra defensa nos ha dado el partido. En los primeros minutos hemos intentado controlar el juego y nos hemos mostrado muy transparentes en defensa. Nunca pensé que fuésemos a ganar tan holgadamente. La defensa ha estado de diez y el ataque de 8,5"
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Garabaya
Cuando Suecia parecía un vendaval nos temimos lo peor, pero había que confiar en nosotros mismos y en nuestros sistemas y eso nos ha hecho fuertes para poder remontar. Además, Suecia ha acusado que sólo juega con nueve jugadores. Tuvimos más frescura".
