"Estoy mejor que nunca y voy a dar espectáculo"
Karim Quibir inició en AS su asalto al cinturón europeo


Karim Quibir no para de mirar, al principio de reojo y después sin disimulo, el jamón que está sobre la mesa, durante su visita a la redacción de AS. Un día antes, el domingo, el púgil madrileño ha abandonado su monacal concentración en San Lorenzo de El Escorial, donde ha permanecido nueve semanas del tirón preparando su asalto al título europeo del peso gallo, que disputará este próximo viernes frente al italiano Simone Maludrottu en el Palacio madrileño de Vistalegre.
Quibir es capaz de sacrificarlo todo por el boxeo. Cuando se hizo profesional renunció a su trabajo de ayudante de producción en Antena 3, vendió una moto Honda CBR... Y últimamente hasta se ha quedado sin novia. Para triunfar en este deporte, como en otros, tienes que hacer muchos sacrificios. Yo lo sé y no me quejo. Dejaría cualquier cosa.
Karim ha corrido más de 650 kilómetros por el monte, ha disputado más de cien asaltos... Pero el jamón, ¡ay, el jamoncito! Quibir no resiste más y se arranca: ¿Puedo comer un poco?, le pregunta a su manager y promotor de la velada, Enrique Soria, que consiente a regañadientes: Bueno, pero poco. El campeón de España está sólo ligeramente por encima del límite del gallo 53,600 kg. No hay peligro.
Este jueves se subirá a la báscula y no tendrá problemas para entrar en la categoría. Se le ve fino. Todo fibra. Estoy mejor que nunca. Esta pelea es muy importante para mí y la he preparado con mucha ilusión. Me gusta comer, pero sé controlarme. Me cuido con profesionalidad. Aún así, Quibir está deseando superar el pesaje, porque después podrá desquitarse con la comida. Entre que te comes una pizza para recuperarte y luego muchos hidratos de carbono, al combate puedes llegar con cinco kilos más.
Quibir desembarcó en AS con una cinta de vídeo de la pelea en la que Maludrottu arrebató el cinturón continental al francés Frederic Patrac, el pasado 18 de septiembre. El madrileño ha estudiado cada detalle de su rival. Se lo sabe de memoria. El italiano es un boxeador técnico, cerradito, pero no rehúye los intercambios de golpes. Será un combate intenso y espectacular, de eso estoy seguro. ¡Qué ganas tengo de que llegue!.
A llenar Vistalegre.
El escenario elegido será imponente: el Palacio de Vistalegre, con capacidad para 15.000 personas. He estado sólo una vez allí, cuando el año pasado me invitó la novillera Raquel Sánchez a ver una de sus corridas. Me pareció un sitio impresionante. Con el Estudiantes de baloncesto se llena a menudo, ¿no?, apunta Quibir. Con el boxeo no hay antecedentes, la iniciativa es pionera. Sabemos que es difícil llenarlo, pero vamos a intentarlo, ¿por qué no? Con Karim, el espectáculo está asegurado, cuenta Enrique Soria.
La promoción ya está lanzada para alcanzar el reto. Un cartel de la pelea de 18 metros luce en la Gran Vía desde el pasado viernes (ver foto de la derecha). También hay anuncios en nueve autobuses de cuatro líneas regulares de la EMT. Igualmente hay previstos unos robots informativos en varios intercambiadores de transportes, pero no se han podido todavía estrenar por culpa de la lluvia. Las entradas VIPs están prácticamente agotadas: Quedan 80 de 700, dice Soria. El resto podrá adquirirse en El Corte Inglés o Servicaixa con precios entre 15 y 200 euros.
De momento es la única manera de presenciar la velada, porque ninguna televisión española lo emitirá en directo. Sí podrá verse en Rusia, en Suramérica, posiblemente en Portugal y en diferido en Eurosport. Para que se interesen en España habría que vender que Quibir se ha acostado con diecinueve, ironiza Enrique Soria. O buscarle un lío con la mujer de Jesulín, apostilla Alfredo Relaño.
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"Veo imposible que se me vuelva a romper la mandíbula"
El 5 de febrero de 2003, en una terrible pelea contra el panameño William de Sousa, Karim Quibir se rompió por dos sitios diferentes la mandíbula. En el último asalto ya se me dislocó del todo. Me dolía mucho, no podía cerrar la boca, se me salía el protector... Al día siguiente me reía y se me abrían los dientes. Pensé que no era normal, me hice unas radiografías y allí salieron las dos fracturas, contó el púgil. Quibir tardó nueve meses en recuperarse de esta lesión. Pero ahora creo que es imposible que se me vuelva a romper con esas plaquitas de titanio que me han puesto.