España busca suerte otra vez en el pecho de Julieta
Esta tradición ya le dio resultado a Freire en 1999


Hay una tradición obligada si se visita Verona. En la vía Cappello está la casa de los Capuleto, en cuyo patio se sitúa el balcón donde Romeo, de la familia de los Montescos, se declaraba a Julieta en la famosa obra de ficción de William Shakespeare. En el mismo patio hay una estatua de Julieta. Y la leyenda dice que hay que tocarle un pecho para obtener buena suerte. Óscar Freire lo hizo en 1999 y ganó aquel Mundial contra pronóstico. Así que el cántabro, por si acaso, lleva dos días repitiendo la caricia.
Hace cinco años, Freire era casi un desconocido, a pesar de haber sido subcampeón mundial amateur en 1997. El cántabro llevaba todo el año lesionado, pero se preparó a conciencia. El día antes, Óscar y otros seleccionados cumplieron la tradición con Julieta. Nadie daba un duro por ellos, pero Freire se coronó. Verona me trae grandes recuerdos. Todo lo que soy comenzó aquí, apunta el doble maillot arcoiris.
Freire recibió como premio un viaje a Verona para dos personas, que aprovechó un mes después con su novia, Laura. Y siguieron otra tradición: pegar una nota con el nombre de los dos en la casa de los Capuleto, cuyos muros están empapelados de mensajes de enamorados, muchos de ellos adheridos con chicles. Ahora, ambos están casados.
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Óscar lleva dos días visitando a Julieta. Ayer lo hizo con Valverde, Gutiérrez, Horrillo y Rubiera. Todos se aferraron a la teta y se hicieron fotos con una cámara de Freire, quien tuvo la gentileza de cedérselas a AS. A ver si nos da la misma suerte, dijo el cántabro, que volvió a pegar un papel en la pared con los nombres de Laura y Óscar. Y puso dos fechas: 2004 y 2005. Por si acaso el año próximo no vengo a Verona.
Los seleccionados hicieron esta visita después de dar cuatro vueltas al circuito del domingo. Es un recorrido muy selectivo, el Mundial más duro de todos los que he disputado, explicó Freire. No pasa nada. Julieta está con España.