Vuelta a España | 21ª etapa

Triple de Heras

Santi Pérez ganó la crono final, pero sólo recortó 13 segundos

<b>FIESTA FINAL. </b>Heras, Santi Pérez y Mancebo celebran con cava el podio conseguido. Junto a ellos, los ganadores de la Vuelta júnior.
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Roberto Heras ganó su tercera Vuelta a España por 30 segundos de diferencia y es muy probable que Santi Pérez esté repasando ahora dónde se dejó ese tiempo, si en la crono de Almussafes, que no disputó a tope, o en las subidas a Aitana, Xorret de Catí o Calar Alto, donde no se exprimió porque no tenía opciones de triunfo en la etapa.

Probablemente, se dejó la victoria final en todos esos sitios, porque no se consideró candidato a ganar la Vuelta hasta la etapa 15ª, después de vencer en Sierra Nevada, un poco tarde. Es de esperar que repase esas jornadas y se mortifique un poco por la ocasión perdida. Y es de esperar también que las sonrisas que lució ayer no fueran de conformismo sino que ocultaran una cierta rabia, porque sólo en ese caso podríamos celebrar el descubrimiento de un futuro campeón. Lo digo, porque desconcierta un tanto que quien acaba de fracasar en su objetivo muestre en el podio esa radiante felicidad, que sólo se comprende, siendo generosos, por el acoso de las azafatas, vestidas como Jane, la novia de Tarzán. Santi Pérez recortó a Heras 13 segundos y eso le sirvió, al menos, para ganar la crono final y estar más rato en el podio.

Roberto Heras, que siempre ha terminado entre los seis primeros de la Vuelta desde 1997, sumó un triunfo que le confirma como el corredor español más regular, el tope de nuestro ciclismo, y le iguala en victorias con Toni Rominger.

Quizá se fundamente el éxito de Heras en que es el escalador más científico del pelotón, el menos extravagante, y eso le permite dosificar con mucha precisión las diferencias que consigue en la montaña. Lástima que en los últimos años, por el vasallaje a Armstrong, y en la pasada edición, por razones que se nos escapan, no haya sido capaz todavía, a sus 30 años, de plantear un asalto firme al Tour. Lástima también que el triunfo en la Vuelta no convierta en candidato automático al Tour o al Giro y lástima, por último, que no exista conexión alguna entre las facultades necesarias para alcanzar esos diferentes objetivos.

Aunque fue el Comunidad Valenciana quien se impuso en la clasificación equipos, título que hace felices a los directores y a nadie más en el mundo, el Liberty fue el mejor conjunto de la carrera, el que autorizaba todo cuando ocurría en el pelotón, el ejército perfecto para un líder. También se benefició Heras de la docilidad de Nozal, que asumió su papel de fiel gregario y borró de su mente al ciclista que estuvo a punto de ganar la Vuelta hace un año. Debería aprender Santi Pérez de esa experiencia ajena. Para no repetirla.

Otro héroe.

Paco Mancebo aseguró su tercer puesto del podio con una magnífica contrarreloj en la que aventajó a Valverde en 1:07 y sólo cedió siete segundos con respecto a Santi Pérez, lo que le dejó otra vez a un palmo de la gloria. Pese a todo, su actuación es, sin duda, la más valiente y combativa de la Vuelta y con ella cierra una gran temporada en la que ha ganado el campeonato de España y ha sido sexto en el Tour. A sus 28 años aún tiene margen de mejora y, tal vez, visto su límite en las montañas, debería buscarlo en las cronos.

Valverde, sin duda, madurará en un equipo que le presente como candidato a Tour y Vuelta desde el principio de la temporada y le seleccione las carreras a disputar, sólo canela fina. Es evidente que ha llegado exhausto a la tercera semana, pero ni siquiera eso le impedirá ser favorito al título mundial de fondo en carretera que se disputará la semana que viene.

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Cárdenas se llevó el premio de la montaña, en otro tiempo prestigioso, y Zabel hizo gala la vergüenza torera que no tienen otros para imponerse en la clasificación de la regularidad, la de los pezqueñines, no, gracias.

Así concluyó la Vuelta, con diez españoles entre los diez primeros, lo que hizo un poco raro que sonara el himno nacional y no el pasodoble La Bejarana. El podio, como suele, fue un jaleo de políticos entregando premios y posando descaradamente con los muchachos, quizá el año que viene sean ellos los que besen a los ciclistas, adiós Jane.

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