Yo digo Raúl Romojaro

¡Viva el Cola Cao!

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Nos cuenta la mamá de Pedrosa en los anuncios de la tele que los tazones de cacao caliente han ayudado al pequeño Dani a ser lo que ahora es. ¡Pues que viva el Cola Cao! Que me perdone Sete porque mi intención no es restar ni un ápice de grandiosidad a su sensacional campaña de MotoGP, pero es que ese diminuto piloto vestido también de azul me tiene fascinado, anonadado, boquiabierto, deslumbrado... Ya sé que es todo un campeón del mundo (también nos lo recuerda su madre), pero lo que está haciendo en 250cc es algo que ni siquiera pudo lograr el fenómeno Rossi, la estrella mediática y deportiva de los grandes premios: en 1998, Valentino necesitó siete carreras para ganar en dos y medio.

Dani lleva dos de tres y la demostración de ayer en Le Mans tuvo el único inconveniente de que dejó la prueba sin ningún interés, más allá de saber con cuánto tiempo de ventaja cruzaría la meta sobre su perseguidor. Una exhibición de talento y solvencia. La seriedad de un trabajo bien hecho, la constancia en la recuperación de sus lesiones, la confianza en que el esfuerzo siempre tiene su recompensa. Una seriedad que quizá provoca que ‘Pedrosín’ no sea el piloto más dicharachero del paddock, pero esto no es un concurso de simpatía. Son carreras de motos y con un manillar entre las manos pocos son más rápidos que él. Por eso empieza a oler a campeón... otra vez.

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