Doping en el deporte | Daniel Ribera

"En el Kelme me trataron como a una cobaya"

Otro ex ciclista, Daniel Ribera, se une en AS a las denuncias de dopaje iniciadas por Jesús Manzano. El alicantino confirma esas prácticas prohibidas en su ex equipo, el Kelme, donde le utilizaron de cobaya para experimentar con "fórmulas nuevas". También apunta al pelotón amateur. Además, el de Castalla no limita las miserias al doping, porque dice que en 1999 cobró dos millones de pesetas menos.

<b>PEDALES DE ORO<b>. Daniel Ribera todavía conserva los pedales que, según dice con ironía, le costaron dos
millones de pesetas. Es decir, el dinero que dejó de ingresar de su contrato de 1999.
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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¿Qué le han parecido las denuncias de Jesús Manzano?

Me parece que no hay derecho a lo que están haciendo. Las cosas deberían ser más legales.

Según su experiencia, ¿usted cree las palabras de Manzano?

Yo no sé las cosas que hay ahora, pero algo habrá, porque cuando yo estaba también he visto cosas raras, que no me han gustado... Pero te las dan los médicos y te las tomas.

¿Usted se ha dopado?

Como mucha gente. Creo que sí. Nunca di positivo, pero me han dado cosas que no sabía si eran doping o no, aunque uno ya se lo puede imaginar...

¿Por qué se dopa un ciclista?

Porque los médicos se encargan de que compitas al cien por cien, de que no te falte de nada. El médico entra en la habitación y te pone lo que él cree bueno para tu preparación... Y tú tampoco le dices que no quieres.

¿Sabía lo que le daban?

Unas cosas quizá sí, pero no eran malas, y otras ni las sabía.

¿Ya se dopaba de amateur?

No. Empecé en el Kelme.

¿Puede citar alguno de los productos que ha utilizado?

No lo sé.

Entonces, ¿cómo sabía que era doping?

Pues se sabe que unas cosas sí y otras no, pero como quitaban las etiquetas de los productos, pues no lo sabía. Y como tampoco di nunca positivo...

¿Algún compañero o usted tuvieron problemas de salud?

No. Lo único que nos caía mal a todos era el director (se ríe).

¿Los medicamentos se los daban o los compraba usted?

Me los ponían ellos. A veces compré algo en la farmacia, pero eran defensas y esas cosas.

¿La medicación era la misma para todos o los líderes tomaban otras cosas?

Los líderes tomaban unas cosas y nosotros otras. Además, cuando tú entras, si sacan una fórmula nueva, pues te la van metiendo para ver si funciona.

Entonces, ¿había cobayas?

Claro que había cobayas. Esto es como todo. Tú lo pruebas y ya ven si eso van bien o no.

¿Se ha sentido una cobaya?

Claro. Me ponían una cosa y yo me decía: "Madre mía, a saber lo que me están metiendo estos". Eso funcionaba así. Hay algo nuevo y te dicen: "Prueba esto". Luego, si les dices que te ha ido bien, pues supongo que entonces se lo darían a otros. Y si iba mal, pues a otra cosa.

¿De qué médicos hablamos?

A ver... Quiero aclarar que yo contra Eufemiano Fuentes no tengo nada. Al revés. Cuando me recalifiqué amateur, le llamé porque me sentía muy débil y me recetó una serie de cosas que no estaban prohibidas: vitaminas, hierro... Y me recuperé.

¿Coincidió con Walter Virú?

No sé quién es. De amateur sí he oído hablar de unos que decían que le daba esto, lo otro...

¿Es cierto que le volvieron loco con su programación?

Con Álvaro Pino no tuve problemas, corrí sin parar. Pero cuando entró Vicente Belda... Entonces me mandaba un fax Eufemiano y me decía: "Vas a correr aquí". Te preparabas: entrenamiento, que si tomabas algo... Pero el teléfono no sonaba. Luego, cuando había cualquier romería, me llamaba Belda y venga: a Colombia o donde fuera. Fuentes me preparaba un objetivo: "Esto te va ir bien, ya verás". Y luego, nada. El médico se cabreaba, porque me preparaba para nada.

En muchos testimonios que me han llegado, los ciclistas renegáis del doping a toro pasado, pero sin embargo habláis bien de Eufemiano. ¿Por qué?

Porque a mí nunca me hizo nunca nada malo. No es mala persona. En cambio, el enano...

¿El doping tiene solución?

Creo que no. Si uno ve que tomando una cosa puede estar ahí, pues siempre habrá quien lo tome. No hay remedio.

¿Y si hubiera una ley antidopaje fuerte no sólo para ciclistas?

Si se mete caña de verdad, entonces sí, claro. Pero si se habla como siempre y luego no se hace nada, pues olvídate.

¿Usted como ciclista hubiera preferido correr limpio?

Yo sí, porque lo principal es la salud y con los años no sabes qué puede pasar. Si corriéramos todos limpios se verían a otros corredores, nos llevaríamos sorpresas. Diríamos: "Anda, si éste no era tan bueno". Eso lo vi en aficionados. Uno no andaba nada y, de repente, te pasaba por el lado y decías: "¡Cómo va!". Luego, cuando avisaban de que había control, un montón de ellos corrían pero para atrás.

¿Cuando usted se dopaba llegó a pensar en su salud?

Claro. Siempre pensaba: "A ver si esto me va a hacer algo". Porque yo tengo un amigo que se metió cosas por su cuenta y estuvo a punto de quedarse en silla de ruedas. Y otro de aquí de Castalla, que se rompió el fémur en tres o cuatro trozos. Eso creo que es por la cortisona.

Pero si conoce los efectos secundarios, ¿por qué se dopaba?

Porque tu ilusión de niño es llegar arriba y hacer algo. Y cuando estás metido ya te da igual, ya no vas a decir que eso no te lo pones. Si dijeran todos que no, vale. Es tu ilusión y no quieres que te echen del equipo.

Pero también hay mucha automedicación, ¿no?

Esto ya no lo sé. Yo hablo de mi experiencia cuando corría.

¿Por qué salió del Kelme?

Porque un año nos echaron a todos los de la Comunidad Valenciana... Belda ya lo decía: "Los de la Comunidad, fuera". No sé si era para que ninguno eclipsara lo que había hecho durante su carrera ciclista. El padre de Aitor González ya hizo unas declaraciones diciendo: "Que le pregunten a Ribera a ver cómo trataba Belda a los valencianos". Ibas a una carrera y antes de empezar ya te estaba hundiendo. Te decía: "Ahora cuando lleguen las rebajas, ya verás tú o más de uno". No nos quería.

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¿Es que tuvo algún problema con Belda de tipo personal?

¡Qué va! Si lo bueno es que él y yo éramos íntimos para irnos de traca (se ríe). Pero después me fastidiaba por detrás. Cuando había fiesta, buen rollo, mujeres o cachondeo, Ribera era su colega número uno. Aunque luego... Me trataron mal y perdí la ilusión. Ahora vivo mejor.

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