Uno de los grandes
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Os prometo que el día que le conocí me cayó de pena. Era mi primera París-Niza y yo era neo, se me rompió el cambio en un repecho y él se partió el pecho riéndose de mí. Y, claro, durante muchos años fue el corredor que peor me caía del paquete. Luego, con el paso del tiempo, tengo que reconocer que yo también me hubiera reído, pero en ese momento dejó de ser el campeón que para mí era. Hoy en día le tengo un gran respeto. No sólo por todas la carreras que haya ganado o por los maillots de la montaña del Tour que tenga, sino por la manera tan honrosa y fuerte con la que supo llevar el caso Festina. Cuando tanta gente quiso echar sus triunfos por tierra, Richard Virenque negó todos los cargos que le imputaban durante mucho tiempo. Y si más tarde dijo que todo era cierto, yo creo que sólo fue para que le dejaran en paz y para volver a correr tranquilo.
Pocos corredores podrían regresar como él lo hizo después, así que para mí sigue siendo uno de los grandes después de tanto tiempo. Ahora le considero un amiguete dentro del pelotón. Casi siempre hablamos cuando coincidimos en cola de grupo. Y si os habéis dado cuenta, aunque vaya penando, a Virenque nunca le falta una sonrisa para la cámara, para el público... Y eso es porque, le pese a quien le pese, sigue haciendo lo que más le gusta y subiendo a lo más alto del podio en muchas ocasiones.