Carbón a destajo
Esperpéntico empate entre Atlético y Deportivo, que jugaron a no perder y dieron un recital de errores. Riazor decidirá

La cuenta ha quedado pendiente y será Riazor el que decida el equipo que pasa a los cuartos de Copa. Desprecio total por el fútbol de ataque y una sinfonía completa de lo que no tiene que ser un partido. Salvo los destellos de Fran e Ibagaza, la historia de este choque merece tener el carbón más grande que se haya dejado en España.
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Los Reyes no hicieron milagros y de salida tanto Atlético como Deportivo fueron respetuosos con los miedos de sus respectivas pizarras. Manzano, con su mensaje de dejar su portería a cero, e Irureta apostando por los teóricos suplentes, la verdad es que nadie daba un pase a derechas. La consigna era defender y esperar al error del rival para dar la puntilla. Fueron los gallegos los que comenzaron con mejor ritmo gracias a la labor de Fran. Mero fuego de artifi cio, que enseguida lo equilibró Ibagaza con tres pases de la casa. Nada de peligro salvo dos remates de cabeza de De los Santos y Lequi que se fueron altos, un tiro de Amavisca que despejó Juanma y una buena mano de Munúa a lanzamiento del Caño. Los grandes perjudicados eran Torres y Tristán que no tenían una sola pelota que explotar. Los melonazos abundaban en el campo. La pelea física propuesta por los rojiblancos parecía imponerse.
Repetición. La canción del aburrimiento resaltó en el segundo tiempo. Pese a los cambios, las órdenes de evitar riesgos condicionaban las individualidades. Ni un momento emotivo que llevarse a la boca. Hasta los artistas se desengancharon y el Niño vivió una de sus noches más deprimentes en el Calderón. Todo era previsible y hasta la gente se lamentaba no estar en casa por el bodrio que estaban presenciando. Los noventa minutos se convirtieron en un castigo. El Atlético atacaba a tontas y locas y el Depor tivo se sentía a gusto con una igualada que le deja como favorito para seguir adelante. En esta ocasión se tenía que plantear devolver el precio de la entrada. Este deporte, todo lo que tiene de bonito, se basa en la diversión que produce jugar en las áreas. Fue el Deportivo el que tuvo los momentos más álgidos con Munitis, Amavisca y un centro de Héctor que pudieron signifi car la sentencia defi nitiva, aunque al fi nal Torres y luego Héctor salvaba bajo palos el tiro de Jorge. Los rojiblancos siguieron teniendo el factor suerte de su lado, ya que su aportación no existió para intentar ganar. Se sentían felices al no recibir un gol. Irureta se debe lamentar de no machacar un partido en el que eran superiores. Manzano tiene que asumir que los conjuntos se hacen grandes desde la osadía y no desde el miedo.
