Tridente de oro
Fernando Torres y Nikolaidis como goleadores, y Jorge, de cerebro, arrasaron a una Real que está en horas muy bajas

El Atlético se dio un homenaje con la Real. Los rojiblancos han encontrado un filón con su pareja atacante, Fernando Torres y Nikolaidis, que le sacaron los colores a una Real sin chispa y en evidentes horas bajas. El Niño está en pleno turbillón goleador, en tres jornadas cinco goles, y su socio Nikolaidis volvió a enseñar sus garras. Incluso los jugadores de Manzano tocaron y dejaron muestra clara de que son bastante mejores de lo que les habían vaticinado.
Con las victorias, el Atlético recuperó su autoestima y a falta de su cerebro Ibagaza salió a buscar a la Real. Con sus limitaciones, dio el susto inicial en dos buenas acciones individuales del Niño, que cada día se siente más a gusto con la presencia de Nikolaidis. Los donostiarras no querían batallas físicas y procuraban sobar mucho la pelota, sin arriesgar en exceso. Nihat puso en dos ocasiones la quinta y algún desasosiego sembró ante Burgos.
Poco a poco el choque se estancó en una zona de nadie, hasta que apareció Jorge en tres jugadas de calidad que trajeron como consecuencia el gol de Nikolaidis, que aprovechó la asistencia para regatear a todo el mundo. Los rojiblancos habían conseguido su propósito de ponerse por delante en el marcador y enseguida cedieron algo de terreno para dar campo a los visitantes y aprovechar las contras. Lo que pasa es que esta Real no es la del año pasado. Xabi Alonso no las veía, Karpin es una mala imagen suya y de esta manera los dos puntas reciben melones imposibles de controlar. No había profundidad y los madrileños se manejaban bien en estos terrenos. Lequi se imponía en el juego aéreo a Kovacevic. La Real no podía y el Atlético esperaba un regalo para rematar la faena. Lo tuvo Musampa en el minuto final y se vio frenado con la parada de la noche por parte de Westerveld.
Pelea. Potillon pudo empatar en un cantada del Mono que envió al Manzanares. La Real quería imponer su autoridad por las alturas y que la cabeza de Kovacevic hiciera de las suyas. El Atlético intentaba tener paciencia con el balón para encontrar los huecos necesarios para sus delanteros. Su objetivo, al menos, era mantener el resultado. El problema era que la imprecisión seguía siendo el común denominador. Denoueix mandó a sus naves a presionar más adelante y al final el Niño se inventó un penalti y llegó el segundo tanto. La Real Sociedad lo notó y el Atlético pudo hacer sus mejores minutos de toda la temporada.
En pleno éxtasis atlético, llegaba otra maravillosa jugada de Jorge y Fernando Torres, de perfecto testarazo, conseguía la goleada. La Real movió el banquillo, pero ya había bajado la guardia, y sus temores eran evitar llevarse media docena. El Atlético superó su examen de grandeza con matrícula de honor y el bólido ya está engrasado y con un hambre que asusta por codearse con los grandes. El Atlético está lanzado y ya anuncia que ha formado un bloque llamado a altas empresas. Tiene fortaleza defensiva, rapidez en el centro del campo y es letal en los metros finales. De la Real mejor no hablar, ya que es imposible que lo pueda hacer peor. Manzano podrá tapar bocas, ya que al final ha encontrado los mimbres apropiados.
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EL DETALLE: 6 años sin 3 triunfos seguidos
Desde 1997, el Atlético no encadenaba una racha de tres victorias seguidas en Primera. Desde 1999 tampoco se conseguían 4 goles en el Calderón.
