Salvador Jorge
El rojiblanco, de magistral golpe franco, da la victoria en el minuto final ante un Mallorca en el que Etoo perdonó mucho

Ni Beckham, ni Assunçao. El rey de los golpes francos en España es el rojiblanco Jorge. Si ante el Albacete salvó los muebles, repitió la experiencia ante el Mallorca de Luis y en el último minuto. Los rojiblancos, cuando peor estaban, sacan la cabeza y pueden respirar. Manzano ya tiene servida su pequeña revancha en bandeja y parece que la suerte cambia para los atléticos, ya que incluso el Niño rompió su mala racha goleadora y por fin se dieron el homenaje de ganar un encuentro en la recta final, algo que no sucedía desde tiempos que nadie recuerda.
Al final, la pugna entre los dos entrenadores quedaron aparcadas en los vestuarios y el Atlético salió a morder desde el primer minuto. Era un dibujo ofensivo y enseguida se comprobó que de la conexión entre el Niño e Ibagaza tenía que sacar petróleo. El Mallorca se tapó en su campo a la espera de que Etoo llevara la intranquilidad al Calderón. Al minuto Musampa se iba por la izquierda y un defensa sacaba el zurdazo del Caño. Los rojiblancos parecían que tenían una cara ambiciosa y que conectaban con la grada. La fiesta duró un cuarto de hora, ya que enseguida Colsa se encargó de asfixiar a Ibagaza. Las fuerzas se equilibraron y hasta Etoo ya empezó a dar señales de vida ante Burgos.
Al final llegó la buena noticia. Después de 803 minutos de sequía, el Niño se reencontraba con el gol al rematar de cabeza un maravilloso centro de Ibagaza. El Atlético había hecho lo más difícil y le entraron los nervios. En lugar de parar, mandar y templar, le entraron las dudas y enseguida empataba Etoo en una maravillosa asistencia de Campano. Y, como a perro flaco todos son pulgas, el árbitro Losantos Omar anulaba el segundo tanto del Niño por una falta que se imaginó. Los madrileños habían realizado el desgaste y los insulares conseguían una igualada inmerecida.
Control. Luis, conocedor de las limitaciones del adversario, sacó a Marcos y Stankovic para manejar la pelota a su antojo y al final se salió con la suya, ya que el Atlético se hundió más en su vulgaridad. El reloj era su peor enemigo y no veían la manera de llegar ante Miki, salvo en las jugadas de estrategia. Incluso para aumentar sus males, el Caño se tuvo que ir lesionado y entró en su puesto Jorge, que sería de vital importancia.
La impotencia atlética era notoria, salvo los ramalazos de genio. El Mallorca estaba a gusto con su empate y tampoco estaba para mayores alegrías. Etoo comenzó a hacer de las suyas y tuvo el triunfo al alcance de sus botas en tres oportunidades de oro. Pocos daban un duro para el Atlético, hasta que el Niño se sacó una falta al borde del área y Jorge se sacaba un lanzamiento magistral a la escuadra que hacía explotar el estadio como si hubiera conseguido ganar la Champions.
Ni siquiera dio tiempo para sacar de centro. El fútbol se había vuelto loco y al final se decantó por el Atlético cuando la gente de Manzano estaba jugando a la ruleta rusa. Puede y debe ser el inicio de su remontaba, ya que los fantasmas de la mala suerte los tiene que aparcar por una vez en su historia. Jorge puede presumir que en los momentos actuales está para dar clases a los galácticos, que presumen en la ejecución de golpes francos.
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Luis no salió del banquillo
Luis quiso pasar desapercibido. Siguió el partido metido en su banquillo y salvo algunos pitidos al inicio los aficionados no le hicieron mucho caso.
