Inolvidable
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No lo olvidaré nunca. Desde mi puesto de la glorieta de Atocha pude presenciar el desfile de la caravana rojiblanca y a mis ojos se asomaron las lágrimas. Me acordé de mi padre que estaría disfrutando viendo a Madrid convertida en Atlética por un día. Una lección para nuestro fútbol. La gente colchonera se tiró a la calle para disfrutar de la fiesta. El partido ante el Osasuna era el añadido y encima con saldo negativo. El corazón del Calderón se desparramó por la capital y hasta La Cibeles sintió celos de lo bien que se lo pasaba la gente. El sentimiento de fiesta que ha hecho grande a este deporte se disfrutó a tope.
D ebo confesar que hasta el ínclito Roncero me reconoció que sintió envidia de no ser rojiblanco. No tendremos una Quinta del Microbús, pero tenemos una masa social que es la envidia del personal. Incluso me parece sangrante hacer comparaciones con el programa de Florentino y su Centenario ya que la goleada ha sido de escándalo. Tomás toma nota: atlético se nace y no se hace. No somos ventajistas como tú que te eres madridista por cosas tan pueriles como es la Champions. Lo fundamental es ser fiel a tus creencias y no venderte siempre al mejor postor.
