El sueño del Míster vestido de atlético
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Ha sido el sueño imposible de muchos atléticos: ver a don Alfredo repartiendo lecciones con su camiseta rojiblanca. Incluso Vicente Calderón lo intentó sin ninguna esperanza. Es el único jugador madridista al que hubiéramos admitido entre la gente colchonera. Ha reflejado lo que siempre nos ha gustado: luchador, mágico, divertido, entrañable, socarrón y amante de sus colores. Ha sido la peor de nuestras pesadillas en nuestros años de gloria. Pese a su magisterio, nunca tuvo una crítica hacia el eterno rival y gente como Luis ha aprendido mucho de todas sus clases. Comparte sus vivencias con nuestros veteranos y reconoce que aquellas dos finales de Copa que perdieron ante el Atlético fueron justas. Es un ganador nato, que supo transmitir a sus compañeros esa sangre especial que solamente tienen los fueras de serie. ¡Qué habilidad tuvo Bernabéu!
He tenido la suerte de conocer al Míster en las distancias cortas y sus lecciones las guardo en el corazón. Florentino Pérez lo bordó al recuperar al más grande todos los tiempos para el Real Madrid. En Montecarlo e Italia ir a su lado es tener la llave para abrir cualquier puerta. Contagia como nadie su vehemencia a la hora de defender todos los logros que la vieja le ha dado en la vida. La pelota y su familia han sido su mundo mágico. Tiene un olfato especial para radiografiar el fútbol actual. No me importa enseñar a mi hija los vídeos de todas las genialidades del Míster, que en los tiempos actuales sería el Rey del Mundo. España entera debería vestirse hoy de gala para saludar al maestro que llegó de Argentina y que dio el paso decisivo para que el fútbol en estas tierras fuera más que un deporte. ¡Gracias, Míster!
