Niño contra Pibe
El Atlético de Torres se mide a un Valencia con Aimar y sin Ayala. Manzano hará seis cambios respecto a Pamplona

Cita de las importantes esta noche en el Calderón. Dos aspirantes a la Champions, Atlético y Valencia, quieren marcar diferencias desde el principio de la temporada. Los de Benítez llegan embalados, mientras que Manzano tiene su proyecto bajo sospecha y a expensas de evitar otro tropiezo. Sin embargo, todas las miradas se centrarán en la lucha que mantendrán dos de los galácticos de esta Liga. El Niño atlético, Torres, que no ha empezado bien y vive bajo el síndrome de la ansiedad para romper su sequía goleadora, contra el Pibe valencianista, Aimar, que es el santo y seña de las aspiraciones de grandeza de los suyos.
Además, en el Atlético han llegado los primeros sobresaltos. Tras el lamentable espectáculo de Pamplona, Manzano ha revolucionado el once y probablemente cambiará el sistema para arropar a Simeone con Diego Rivas. Las dos bandas, laterales e interiores, también serán nuevas. La presencia de Ibagaza, siempre que está noche duerma bien, está garantizada y debe ser el revulsivo que necesitan los madrileños para colocarse en la senda europea. No les vale ni siquiera el empate, tienen que ganar y, además, convencer con un juego de calidad que hasta el momento sólo se les presupone.
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Duro de pelar. El oficio que ha sabido imprimir Rafa Benítez a su Valencia le convierte en el rival menos adecuado para un Atlético que necesita reaccionar. Baraja y Albelda forman un pareja capaz de merendarse a cualquiera en el centro del campo. Convierten en una meta casi imposible llegar con claridad a los dominios de Cañizares. Salvo el empate ante el Valladolid, ha ganado, eso sí, con más pena que gloria, sus partidos y ha vuelto a mostrar que forma un bloque que se las sabe todas, de gran fortaleza física y que sigue teniendo en el gol su asignatura pendiente.
La pelea entre el Niño y el Pibe debe decantar gran parte del encuentro. Si al final juega Ibagaza, la cotización de Torres subirá muchos enteros. Los pases al hueco del Caño, con la pelota a ras de suelo y buscando la espalda de la defensa valencianista que, además, no tendrá a su tapón de seguridad, Ayala, pueden ser mortales de necesidad. La réplica exacta la tendrá en Aimar. La presión levantina en el apartado defensivo le puede permitir tener pelotas francas en zonas de máximo peligro, que es cuando el argentino hace verdaderas filigranas. Si conecta bien con Oliveira, el Atlético lo pasará muy mal. Aunque en un principio parezca que el partido será muy físico, la realidad es que los pequeños detalles de calidad deben decidir una pugna muy igualada.
