Cómo cambia la película
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Querías espectáculo y emoción, ¿no? Pues tomad un montón. ¡Qué pasada!, ¡cómo puede cambiar la película de un día a otro!, que digo un día, de un puerto a otro. Yo no creo que Armstrong haya fingido estos días, lo que pasa es que el cuerpo humano es muy raro y nuca se sabe como puede reaccionar. Está claro que ayer volvimos a ver al americano ganador, al del molinillo, capaz de llevar una cadencia increíble. No sé si con esa exhibición se puede decir que va a ganar el Tour seguro, pero lo que está claro es que vuelve a merecerlo. Qué segundos más largos cuando se cayó. Parecía como si alguien no quisiera que igualase el récord de los cinco y ante la media petada de Ullrich, tenía que ponerle alguna traba. Cualquier otro en esa situación se pondría nervioso y cometería algún error, pero él no. Volviéndose a ver superior tenía que demostrarlo y qué mejor que después de caerse ganar la etapa. Este tío es especial, tiene algo distinto, alguna cosa que no se sabe lo que es, pero que le lleva a hacer gestas como éstas.
Ya quisiéramos la mayoría de los ciclistas petar como lo hace Vinokourov. Se queda medio muerto en el penúltimo puerto y pierde sólo dos minutos. Aunque claro, tendría que dar las gracias al Euskaltel, que sin saber porqué no se decidió a jugar sus bazas para sacarle del podio.