"Soy realista y yo no puedo ganar el Tour"


¿Cómo recuerda ahora aquel maillot amarillo que vistió en 1992?
Es curioso. En mi primer Tour cogí un día el maillot amarillo en Pau, pero lo perdí en la etapa siguiente. Ahora lo recuerdo con la frustración de no haberlo retenido más días, porque después he luchado muchas veces por él y no lo he conseguido.
Y ahora le llega once años después.
Eso es. Ahora lo he logrado cuando menos me lo esperaba y en una fecha tan bella como el Tour del Centenario, cuando mi intención sólo era ir acumulando puntos para el maillot de la montaña. Me queda la inquietud de saber si no habré derrochado demasiadas fuerzas. En cualquier caso, una cosa es seguro: subir Alpe dHuez hoy vestido de amarillo será una gran sensación.
Habla de luchar por el maillot de la montaña, pero no dice nada del amarillo.
Yo soy realista y conozco mis prestaciones en la contrarreloj. En 50 kilómetros, Armstrong me mete una minutada. No es posible que pueda luchar por el Tour.
¿Y podrá mantenerlo hoy al menos en Alpe dHuez?
Ni siquiera sé si podré luchar hoy por el amarillo, porque tengo la duda de cómo estaré de energías después del esfuerzo de esta etapa. Si lo pierdo tampoco es grave, porque yo he venido al Tour con dos objetivos. Uno ya lo he cumplido, que era ganar una etapa. Y el otro es el maillot de la montaña.
¿Va a buscar la montaña atacando de lejos como hizo Laurent Jalabert?
¿Cómo Jalabert? ¡No! Yo he ganado la montaña y sé cómo hacerlo, existe un estilo Virenque.
¿Qué le pasó cuando se descolgó en el Ramaz?
En realidad no me descolgué por falta de fuerzas, fue una estrategia. Dejé que se marchara Rolf Aldag en la subida para que se desgastara y pensara que yo iba mal. Mi intención era cogerle después y rematarle, pero me ha sorprendido, porque ha aguantado mucho.
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¿Le sorprendió que el US Postal le dejara coger tanto tiempo?
Eso no es exactamente así. No hubo concesiones por parte de nadie. Hemos metido mucho tiempo porque los cuatro escapados hemos ido muy fuerte. Luego, ya en solitario, también he marchado muy deprisa. Que nadie crea que por detrás no tiraban.