Tyson-Mayweather, la “pantomima” fantasma del Congo
El killer y el mejor púgil defensivo de la historia anunciaron una exhibición este sábado que se ha esfumado. Las voces más reputadas del boxeo analizan el repunte de estos shows.


Imaginen a Michael Buffer, el speaker más famoso del boxeo. Sobre un ring en la República Democrática del Congo, el antiguo Zaire donde en 1974 se escribió una de las páginas de oro del boxeo, cuando Muhammad Ali destronó a George Foreman para recuperar el cinturón del peso pesado en la apoteosis de la negritud. Imagínenlo un 25 de abril de 2026 dando paso a dos leyendas: “¡En la esquina roja, Flooooooyd ‘Money’ Mayweather, con 50 victorias y ni una sola derrota en su carrera profesional, campeón mundial en cinco divisiones. Frente a él, en la azul, el boxeador más temible de todos los tiempos, Miiiiiike Tyson. Let’s get ready to rumble!”. Es sólo un ejercicio de imaginación, pero es lo que estaba anunciado que ocurriera esta noche, una lucrativa exhibición entre dos de los mejores púgiles de la historia y, que sin embargo, se ha esfumado sin anuncio de cuándo se producirá.
El pasado mes de septiembre, Mayweather sorprendía con una publicación en sus redes con una imagen de los dos (cargados de cinturones, en su época gloriosa) y la leyenda ‘Signed 2026’ (firmado para 2026). En marzo, fue Tyson el que dio más detalles al periodista Ariel Helwani: sería el 25 de abril en el Congo, sobre el ring que albergó el ‘Rumble in the Jungle’ del Ali-Foreman, sin restricciones de peso (“Peso acordado, pelea libre”) y a ocho asaltos, el formato habitual que se ha puesto de moda entre viejas glorias o youtubers que se atreven a subir al ring.
¿Y cómo ve el mundo del boxeo estos eventos ‘vintage’? “No me gustan este tipo de combates. El boxeo lo entiendo como una competición de dos boxeadores jóvenes, bien entrenados, en su mejor momento y que se dedican profesionalmente a ello”, responde Jorge Lera, narrador de deportes de contacto en Eurosport y una enciclopedia pugilística.
De fondo está la edad de los dos. Iron Mike (50-7-0, 44 KO’s), que se retiró en 2005 tras caer frente a Kevin McBride, tiene ya 59 años. Retornó en 2024 para medirse con el youtuber (también promotor y que ha dado el paso al profesionalismo) Jake Paul, con quien perdió en el AT&T Stadium de Arlington (Texas) con las cámaras de Netflix llevando el show a todo el mundo. Su imagen no fue la mejor.

Por su lado, Mayweather ha cumplido 49. Se marchó del boxeo invicto (50-0-0, 27 KO’s) y ha seguido siendo una máquina de generar dinero con su promotora. Money no pelea desde 2017, cuando llenó aún más su hinchado bolsillo al derrotar a la estrella de la UFC Conor McGregor. Después, se subió al carro de oro de los ‘bolos’ con estrellas de internet como Logan Paul o Deji Olatunji. Ahora, ha anunciado para junio un combate con el campeón de kickboxing Mike Zambidis en Atenas y, en teoría, volvería al boxeo profesional el 26 de septiembre en el Sphere de Las Vegas para dar revancha a Manny Pacquiao, una reedición del combate de 2015 con el récord de PPV (4,6 millones de compras y más de 400 millones de dólares de ingresos).

“La posibilidad de que se enfrenten me parece, simplemente, un show. Siempre se han hecho las exhibiciones, de joven recuerdo las de José Legrá y Pedro Carrasco, o de Miguel Velázquez. Pero esto es una pasada, con peso libre. Mayweather subió como máximo al superwelter, es decir, 70 kilos. Y estaría enfrente un peso pesado natural, de cien. No es un combate de boxeo, se parece porque se ponen guantes. Pero a ocho asaltos de dos minutos. Es una exhibición”, cuenta Jaime Ugarte, voz histórica del boxeo en España (Tele 5, Canal+, Gol...) que narró muchos de los terribles KO de Tyson, el campeón de los pesados más joven de la historia (20 años), el chico que salió de la jungla de Brownsville, en el Brooklyn neoyorquino, y que de la mano de Cus D’Amato llegó a la cima del mundo, amasó una fortuna de más de 300 millones de dólares y se los fundió en un carrusel de derroche, sexo, excesos y droga que acabó finalmente en prisión, tras ser condenado por la violación de la modelo Desiree Washington.
“No estoy a favor de estas pantomimas... Mientras sean exhibiciones y no engañen a la gente, pueden celebrarse. Pero no podemos olvidar en ningún momento que el boxeo es un deporte peligroso, que al boxeo no se juega. Mayweather sigue en muy buena forma, pero Tyson no. Hizo un auténtico ridículo cuando se subió al ring contra Jake Paul. Ha pasado por ciclos en su vida muy complicados y no creo que esté para llevarse golpes en la cabeza. Aunque sea una exhibición”, sentencia Jero García, exboxeador, uno de los entrenadores más populares del deporte español desde su templo de La Escuela en Carabanchel y más popular aún tras su paso por el programa ‘Hermano mayor’.
Cuando se pronuncian los apellidos de Mayweather (campeón en el superpluma, ligero, superligero, wélter y superwélter) y Tyson aún entran escalofríos y vienen a la mente algunos de los mejores pasajes de las últimas décadas. “Tengo una camiseta de Tyson que me trajeron de las Vegas. ‘Admirado por muchos, odiado por pocos, respetados por todos’. Era el hombre más temido del mundo. Si ves a un asesino tirando manotazos, mal asunto. Lo prohibiría, porque el boxeo es un deporte de riesgo a ciertas edades”, expone Manel Berdonce, quien fuese campeón de España y optó a Europeo y Mundial para después pasar a entrenar a la Selección española olímpica y sigue al pie del cañón preparando púgiles.

“Cuando veo este tipo de exhibiciones, sufro para que no les pase nada y para que no hagan el ridículo, porque han sido auténticos ídolos. Es una imagen mala que va a quedar ahí”, remata El Tigre Berdonce. “Son dos grandes figuras, los dos con características muy distintas pero el mejor momento de Mike Tyson fue hace 35 o 40 años y la última vez que subió al cuadrilátero contra Jake Paul la imagen fue la de un declive patente. Algo lógico por otra parte, porque tiene casi 60 años”, recuerda Jorge Lera, que ha escrito varios libros, el último ‘Historias de la historia del boxeo’.
“Es algo de ciencia ficción... Mike Tyson es, probablemente, el boxeador con más agresividad en los primeros compases de los combates de la historia. Un púgil tremendo. Era un romántico, entiéndase la ironía porque lo que quería es volarte la cabeza. Por contra Mayweather ha mostrado la mejor defensa del profesionalismo, por su juego de piernas y su habilidad en la esquiva. Para un show, está bien pensado”, lanza Ugarte poniéndose en la cabeza de las promotoras. En la retina, el campeón del los pesados contra Trevor Berbick, Larry Holmes, Frank Bruno, Evander Holyfield, Lennox Lewis... Sus nocauts fulminantes. De Mayweather, esa cintura como un junco, la sombra sobre el ring que perseguían Arturo Gatti, Óscar de la Hoya, Juan Manuel Márquez, Miguel Cotto o Canelo. Lo mejor de lo mejor. “La salud no preocupa porque no se pegan... Hacen un poco el tonto y se llevan 20 millones de dólares cada uno. Por ese dinero, se entienden”, contrapone contra la opinión más general Ugarte sacando a la luz la cifra que, se supone, se embolsará cada uno de ellos si el combate finalmente se celebra en otra fecha.
“Debería estar muy controlado, porque para mí sí tiene riesgo. Estamos ante un deporte de confrontación directa con mucha exigencia cardiovascular, además de conmociones. Cuando un gran campeón está sobre el ring, siempre hay riesgo porque se pueden calentar”, da su opinión Berdonce, metido ahora en el proyecto Boxing Talents para descubrir nuevos prospectos. “Cuando estas cosas se hacen bien, con combates parejos y guantes grandes, lo puedo, entre comillas, entender o permitir. Pero esto (el Mayweather-Tyson) son tontadas. Un hombre de casi 60 años contra otro de 49. Cuando silban las balas es cuando llegan las heridas de muerte”, suelta metafórico Jero García, que tiene entre manos la promoción de su segunda novela inspirada en el boxeo (‘Camino de vuelta’) y la lacra ante la que lucha con su Fundación, el bullying.

El escenario elegido del Mayweather-Tyson, en principio, era el antiguo Zaire donde Ali ideó el ‘Rope a dope’ para cansar al mastodonte Foreman. En el octavo asalto, ‘El Más Grande’ salió de las cuerdas y conectó un gancho de izquierda para enlazarlo con una derecha mortal que cerró la pelea con ‘Big’ Foreman en el tapiz. Inolvidable, pero un poco atrevido ‘manchar’ ese legado aprovechando el aura mítica de aquel combate. “El hecho de que sea o pueda ser en Zaire me parece que es una paradoja triste, porque no podemos comparar esto con el ‘Rumble in the Jungle’, que fue uno de los combates más grandes de la historia. Tanto por lo que ocurrió en el cuadrilátero como por lo que lo rodeó. Fue el máximo exponente de la mejor época de los pesos pesados en los años 70”, rememora Lera.
¿Y por qué esta fiebre ‘remember’? “El hecho de que estos combates con viejas glorias puedan generar tanto dinero, viene a reflejar la falta de estrellas y de tirón en el boxeo actual. Cuando ha habido cuatro como ‘Mano de piedra’ Durán, Marvin Hagler, Thomas Hearns o Sugar Ray Leonar. O en el pesado con Evander Holyfield o Riddick Bowe, a nadie se le ocurría hacer este tipo de combates. Pero si hay una crisis de grandes figuras, se recurre a los que lo fueron”, presta su análisis Lera, al que también le pierde su condición de aficionado fiel frente a este tipo de shows. “Me dan cierta pena y nostalgia estos combates. Pero si me preguntan si lo voy a ver, estaré allí el primero. Es lo paradójico”, reconoce el narrador. El peso de la historia es el peso de Tyson y Mayweather. Sin duda, si finalmente chocan en un ring, el dinero tintineará y millones de fans se colocarán frente a alguna plataforma de pago. El show, en todas sus vertientes, es inherente al deporte de las 16 cuerdas.
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