"No sé lo que me pasa, no voy bien"
Llega al Hotel Togo Palace, un kilómetro más abajo de la meta, subido aún en su bicicleta. Aitor acaba de perder el Giro de Italia. Está muy abrigado, con expresión de fatiga, tose mucho... Saluda con un ligero golpe de cabeza. Se adentra en el hotel y atiende a dos periodistas españoles. Desganado, pero cortés.


Fastidiado, ¿no?
Mucho. No podía respirar (se echa la mano a la boca y tose. Tiene una toalla enrollada al cuello y la cara desencajada).
¿Qué le ha pasado?
No sé. Cuando ha empezado el puerto he sentido unos pinchazos en la espalda, era como si me oprimieran los pulmones. No respiraba bien...
¿Ya tuvo problemas antes del puerto?
No. Fue al empezar a subir.
¿Qué fue lo primero que se le pasó por la cabeza cuando se estancó tan pronto?
Pensé que quedaba todo el puerto y todavía tenía que subirlo (intenta sonreír, pero no le sale. Está hundido).
Antes de esta etapa se cayó tres veces, le pillaron varios cortes... ¿Eran síntomas?
No. Yo pensaba que estaba bien, esperaba estar delante.
¿Esto le hace replantearse su futuro en el Giro? ¿Podría retirarse de la carrera?
Si no es un problema de salud, seguiré.
¿Quizá sea un problema de su preparación?
No lo sé, de verdad. Yo no me sentía mal. No tengo ni idea qué puede ser.
Ha perdido casi seis minutos. ¿Cómo lo valora?
Es mucho tiempo... (vuelve a toser y amaga con irse).
Y ahora, ¿qué?
No lo sé, no le quiero dar más importancia. Son cosas del ciclismo. En seis días he tenido tres caídas, eso no es algo muy normal. Esto ha sido el remate de la mala suerte. Se ve que no es mi Giro.
¿Cambiará de objetivo y se centrará, por ejemplo, en las dos contrarreloj?
Algo habrá que hacer. La general se ha puesto muy complicada, así que quizá sí que me tenga que centrar en intentar ganar las dos contrarreloj. Son objetivos que no puedo desperdiciar. Tal vez haya que pensar en las etapas...
¿Le duele por el equipo?
Sí, mucho. Me duele por el equipo, por la enorme confianza que habían depositado en mí, por el apoyo de los compañeros. Siento no haber estado como se esperaba. A nadie le duele más que a mí. Perdonad, me estoy enfriando... Me subo a la habitación (llama al ascensor, tose y entra en él).
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Ánimo, Aitor...
Gracias por el apoyo. Adiós.