Un español en el imperio del keirin
José Antonio Villanueva está compitiendo en Japón, donde esta especialidad de pista llena velódromos de 20.000 personas y mueve mucho dinero


Armstrong es el ciclista con más ingresos del mundo con unos 10 millones de euros al año. La sorpresa viene en los siguientes de la lista, que seguramente son Yamada, Koyima, Kamiyama, Tsutsumi, Fushimi, Uchibayashi, Mabuchi... Se trata de los dominadores del keirin japonés, unos privilegiados que se embolsan unos 2,5 millones de euros anuales sin salir de su país, gracias a las suculentas apuestas que esta especialidad mueve entre los nipones. Y ya el que gana la carrera del millón de dólares supera de largo esa cifra.
Los ciclistas de keirin son megaestrellas millonarias en Japón, a pesar de que cuando compiten fuera de su país son fácilmente derrotados por australianos y europeos. "Es curioso. Corres contra ellos y los ganas con comodidad, pero cuando sales del velódromo los ves subir a un Ferrari o un Mercedes y con unos Rolex carísimos", explica José Antonio Villanueva, el actual subcampeón del mundo de la especialidad.
Villanueva es un madrileño de Alcalá de Henares que actualmente está en Japón compitiendo por segundo año consecutivo en el Internacional de Keirin, un torneo que desde hace veinte años enfrenta a los mejores del mundo contra los nipones. Y siempre gana Occidente. La presente edición consta de seis reuniones (ya se han disputado cuatro). "A mí me viene muy bien correr aquí para sacarme un buen pellizco, porque en las tres jornadas que dura cada prueba puedes ganar entre 30.000 y 50.000 euros", explica el español, que sólo en un par de carreras puede igualar su beca ADO de 69.117 euros.
El keirin es uno de los deportes nacionales de Japón, junto al sumo o el fútbol. "De hecho, aquí hay muchísimos velódromos y en cada carrera llenan sus aforos con 15.000 o 20.000 personas. Es impresionante correr ante tanta gente", cuenta Villanueva. La razón de tan elevadas ganancias y de tanta euforia son las apuestas, que funcionan a la imagen de la quiniela de fútbol. "Es una pena que en España no sea igual, porque aquí te das cuenta de que, teniendo un nivel deportivo superior, nunca podré ganar tanto dinero como los japoneses".
Noticias relacionadas
La mayor traba que encuentra un occidental cuando compite contra un nipón son sus agresivas maneras. "Tienes que tener cuidado con ellos, porque saben hacer muchas triquiñuelas. No sé cómo se las apañan, pero te pegan un cabezazo en la pierna y te tiran. El contacto no está permitido, pero ellos lo ejecutan sin que se note", explica Villanueva. Por ejemplo, el año pasado le rompieron una clavícula al británico Craig McLean. Por esta razón, los ciclistas corren con protecciones al estilo del fútbol americano.
Otra cosa era cuando corría Koichi Nakano, quien no sólo dominaba en su país, sino que enlazó diez títulos mundiales de velocidad (el keirin no estaba incluido aún en el programa) de 1977 a 1986. El nipón es un mito en Japón y actualmente es organizador de carreras, además de presentador y dueño de la cadena por cable Speed, que dedica su programación íntegra a este deporte. "Nakano es superfamoso y querido. A mí me ha dado consejos. Me ha dicho que tengo inteligencia y conseguiré muchos títulos, pero que debo ser más frío".