El gallo se ha crecido
El Racing ha encontrado un bálsamo para curar sus heridas en la concentración de la semana pasada en Palamós. Allí, Dimitri Piterman y Chuchi Cos son recibidos como héroes tras su paso por la localidad gerundense, que no es poco. Claro que una cosa es coger las riendas de un equipo semi profesional, y otra muy distinta asumir el control deportivo de un club histórico y con tradición de noventa años, fundador junto a otros equipos de la Primera División, y que lucha con sus armas con mantenerse en la máxima categoría de nuestro fútbol.
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Pero es que Piterman se ha crecido en su patria chica de Palamós. Y ha vuelto a dar que hablar y no precisamente de sus logros deportivos desde que se hizo cargo del Racing, que la cosa sigue sin pintar de color claro. Lo triste de todo es que el peculiar presidente racinguista se permite el lujo, representando a quien representa, de hacer comentarios políticos y sociales que no pueden hacer más que desestabilizar, aún más si cabe, a una entidad puesta en el ojo del huracán desde su llegada a Cantabria.
Un miembro de la plataforma contraria a Piterman ya dijo la semana pasada que el empresario "es un gallo". Pero habría que pedir responsabilidades al granjero que dejó entrar al gallo en el corral.