Gigante liguero
Aguilera, de soberbio cabezazo, dio el triunfo a un Atlético que supo dar la cara ante un Valencia bastante mediocre

Otro Miura que ha caído este año en la saca del Atlético. Ganar al Valencia, el actual campeón, en su casa y que estaba lanzado con ocho partidos sin perder, es el aval de un conjunto que tiene poderes claros para estar en Europa. El gran éxito que necesitaban los rojiblancos para confiar en su fútbol y lanzarse no sólo a la caza de la UEFA. La Champions tampoco es una tontería.
El Atlético salió enchufado en el partido y con hambre de gol desde el principio. El Valencia no salía de su asombro y se tuvo que dedicar a defender y a parar con faltas la mejor disposición rojiblanca. Luis sorprendía a Benítez con su defensa adelantada. Emerson y Albertini se comían a De los Santos y Baraja. El campeón estaba quedando en evidencia y lo único que le faltaba al Atlético es mayor remate, se notaba la ausencia del Niño y Luis García. La pelota era controlada por los madrileños a su antojo.
A la gente del Valencia le salieron los nervios conforme veía que no daban una a derechas y comenzó a utilizar su fútbol recio, directo, físico y de escasa elaboración. Esteban se tuvo que emplear a fondo en un centro de Carboni, mientras que Cañizares atrapó bien un cabezazo de José Mari. Pocas ocasiones y un dominador absoluto. El Atlético llegaba incluso a bailar al Valencia en varios momentos del encuentro. Una primera parte de ensueño y de libro de los rojiblancos que desde el principio salieron con un espíritu de altura y de fútbol de alta escuela.
La distancia de las líneas madrileñas era perfecta. Coloccini tuvo una ocasión que falló ante Cañizares. Más de un sesenta por ciento de control de pelota por parte atlética era concluyente. El Valencia intentaba todo su artilugio de habilidades con escaso éxito. A los puntos la victoria madrileña era más que contundente. El lunar negro era Jorge. No terminaba de apoyar la labor de José Mari en ataque para sorprender a la defensa valencianista.
Cambio. Tras el descanso, Benítez mandó a su equipo hacia arriba y el partido cambió de signo. El Valencia mordía en cada jugada y el Atlético se acobardaba. Sus pérdidas de balón era incesantes y los rojiblancos se encerraban sobre su área. Vicente enviaba fuera una situación propicia. Emerson era superado y la casta del campeón hacía de las suyas. Sergi no llegó a tiempo en una buena contra. Los madrileños estaban desconcertados y se dedicaron a defender. Les faltaba la valentía de la fase inicial.
Mista tuvo dos cabezazos que enviaba a las manos de Esteban. El Atlético hacía cambios ofensivos como Dani y Correa para tener la osadía del primer tiempo. Poco a poco el Valencia fue bajando su ímpetu. El partido se volvió alocado y sin color definido. Hasta que llegó la genialidad rojiblanca. Córner de Albertini y sensacional cabezazo de Aguilera.
Benítez sacó a su artillería pesada: Carew, Sánchez y el Kily, pero con poco éxito. Los centrales atléticos tenían su gran noche y no dejaban un resquicio. Mucho agobio pero poca sensación de peligro. Los atléticos al final se salieron con la suya y ya nadie puede dudar que está entre los grandes. Hasta hizo el favor al Real Madrid de dejarle la Liga más a su alcance. Una jornada de buena vecindad.
EL DETALLE
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