Matizando una opinión
Quiero matizar ciertas cosas respecto a la columna de opinión que en este periódico se publicaba el pasado miércoles. Estoy en la vanguardia, como el que más, a la hora de desearle lo mejor al Real Valladolid. Es mi equipo de siempre, de toda la vida y eso no lo va a poder cambiar nadie, estemos en Primera , en Segunda o en Tercera, juegue quien juegue, entrene quien entrene y presida quien presida el club.
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Así que desde esta trinchera, vuelvo a explicar que lo de la recalificación de terrenos y construcción del centro de ocio me parece bien. Y me parece bien siempre que esté dentro de la estricta legalidad. Y me parece bien siempre que sirva para dar una solución definitiva a los problemas económicos del Valladolid, de los cuales sólo son responsables los hermanos Fernández en su último tramo al frente del club, Lewin y sus ilusiones siderales y, sobre todo, las hermanas Saralegui y sus acompañantes de viaje.
Porque el gran problema es el de la gran desconfianza que tanto políticos como ciudadanos de Valladolid tienen hacia los propietarios del club. Señor Suárez, la desconfianza es lógica. Es la que sus jefes directos se han ganado. Ojalá que su cambio sea de verdad y que todo esto sirva para que el Valladolid varíe su turbulento rumbo económico, pero, por favor, todo ello con luz y taquígrafos por delante.
