Yo digo Alfredo Relaño

A la espera de la segunda lista de Sáez

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Sáez da hoy su segunda lista, y eso me da pie para repasar un asunto que se me quedó colgado en su día. Por culpa de Ronaldo, supongo. Pasó el partido de Hungría y lo único que de verdad salvamos de él fue la feliz intención con que fue concebido. Un aplauso a la Federación por sensibilidad hacia un grande que si en nuestra selección jugó muy poco y sin gran provecho, sí fue importante para el fútbol español. Pero en lo que tenía de presentación de la nueva época, con Sáez como responsable, dejó muy poco. En el fondo, fue una jornada perdida.

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Y lo fue por la funesta manía de nuestros seleccionadores (y de muchos más) de hacer de los amistosos una especie de feria, en la que juegan todos por decreto. Todo el que va suma un partido, aunque sólo juegue media hora, y el partido en sí no existe, no vale, se pierde. Y así fue en Budapest. Del equipo que salió al último hubo siete cambios. No vimos juntos a Raúl y Valerón. Se cambió la pareja de centrales y a uno de los laterales, y al portero que tendrá que estar tras de ellos. Se jugó un tiempo con un extremo-matraca, Mendieta, y el otro con un extremo-extremo, Joaquín.

Lo que ahora viene es un partido de verdad, y no demasiado fácil: en Grecia y de fase de clasificación para la Eurocopa. No hay más oportunidades de preparar ese partido. Por eso hubiera sido bueno haber aprovechado el de Budapest para favorecer la creación de automatismos, de compenetración entre unos y otros. Un equipo titular y sólo los cambios precisos, porque a este le duele aquí o ese está fallando allá. Lo otro es perder el tiempo, y tiempo es lo más precioso que en el fútbol de hoy, de calendario tan apretado, tienen los seleccionadores.

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