Como dos tahúres del Mississippi
Me los imagino así, sentados frente a frente, pensando el uno en lo que piensa el otro, pero poniendo al mismo tiempo cara de no importarles mucho lo que va en el envite. Moratti pone cara de que no quiere vender, pero sabe que Ronaldo se le pudre entre las manos, porque es una carta que no encaja con la de Cúper: es de otro palo y le descompone la jugada. Florentino pone cara de que no quiere comprar, pero Moratti sabe que está loco por Ronaldo, porque es la única carta que le falta para componer la escalera de color que le llevará al olimpo de Bernabéu.
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Ninguno mueve una ceja, pero a los dos les va mucho en el envite. Moratti quiere doblar la apuesta: ochenta millones de euros o nada. Florentino aguanta, porque sabe que antes o después Moratti tendrá que soltar la carta que le quema entre las manos. Y porque sabe que él, a su vez, tiene posibilidades de descartarse: Solari (que gusta mucho a Cúper), Morientes (camarón que se duerme se lo lleva la corriente), Flavio Conceiçao (por si cuela a última hora para ayudar al Inter a salvar la cara porque, a pesar de todo, tiene un valor en un mercado como el italiano)...
Lo principal es no tener prisa y Florentino no la tiene. Le da igual que sea hoy o mañana o en vísperas del cierre de inscripciones (a final de este mes) o en diciembre. Su ventaja es que cuenta con que Ronaldo ya no le vale a Moratti, ni le va a valer nunca.Y su segunda ventaja es su seguridad. Ya le ganó una partida como esta a la Juve en el caso Zidane (lo de Figo fue otra cosa) y eso le da una ventaja sicológica sobre su rival. Tanta, que confía en volver ganar esta vez arriesgando mucho menos. Moratti tendrá que ser muy buen jugador para levantar esta partida.
