Yo digo Alfredo Relaño

Deportistas que vienen de fuera

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

Niurka Montalvo, Juanito Muehlegg, Glory Alozie... La gente se pregunta si es legítimo presentar como éxitos del deporte español las medallas de ciudadanas o ciudadanos de otros países, captados para nuestra causa por las buenas condiciones que aquí se les ofrecen para todo. Para vivir, para entrenarse, para competir. La respuesta es que esto forma parte de la globalización, del mestizaje, y que igual que es común ver entre nosotros, por la calle, a gente venida de otros lugares, no se nos debe hacer raro ver esa misma mezcla en nuestros equipos deportivos.

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Claro que hay casos y casos. No es lo mismo Niurka Montalvo, que vino ya plenamente formada como atleta, que Glory Alozie, que aunque cuando llegó era ya subcampeona mundial junior, completó su formación como atleta en Valencia y eligió a los veinte años vivir aquí, aunque durante algún tiempo, hasta conseguir la nacionalización, aún compitiera por Nigeria. Y distinto a ambas es Juanito Muehlegg, que se marchó de Alemania por que su extraño clan y sus extrañas maneras estaban mal mirados allí. Y con razón, como dolorosamente supimos luego.

Claro que algo sabe mal en todo esto. Cierto abuso de posición dominante. Países ricos abren las puertas a deportistas con talento, casi siempre del tercer mundo (lo de Muehlegg fue un caso sui géneris en el que en realidad lo que le robamos a Alemania fue un problema) que nos devuelven el favor engordando nuestro medallero. Hay algo de expolio a sus países de origen a los que se priva de la satisfacción de sentir como propios los éxitos de estos deportistas. Pero, ¿cómo negarles a estos su derecho a progresar y a explotar su talento donde libremente elijan?

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