Trofeo Bernabéu | Real Madrid-Liverpol

Aún duele la final del 81

Agustín muestra a AS la camiseta de Clarence, el portero inglés, después de 21 años: "Boskov intentó cargarme el muerto"

Marco Ruiz
Redactor Jefe Real Madrid
Nació en Granada en 1977. Licenciado por la Universidad Europea, entró en AS en 1999, por tanto, es canterano y ‘one club man’. Tras hacer la información del Atlético dos años pasó a formar parte de la sección del Real Madrid, de la que ahora es su Redactor Jefe. Cubrió la Eurocopa de 2008, tres Mundiales de Clubes y una final de Champions.
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Ya han pasado 21 años, pero todo ese tiempo no ha sido suficiente para olvidar el mal trago de haber rozado el cielo (la Séptima) con la punta de los dedos para después chocar con la cruda realidad de la derrota. Agustín quiso rememorar ayer para AS aquella fatídica final de 1981. Desde entonces, el Madrid y los ingleses no han vuelto a enfrentarse en competición oficial. Para la ocasión, ha traído la camiseta de Clarence, el portero del Liverpool que tuvo una nada original monserga hacia él cuando, sobre el círculo central, intercambiaron sus elásticas: "Eres muy joven y te quedan muchas Copas que ganar".

"En aquel entonces yo tenía 21 años recién cumplidos y era el tercer partido que jugaba en Copa de Europa. No jugamos como teníamos que jugar. El gol inglés fue una jugada de mala fortuna. Pero ese no fue el problema. Tuvimos una jugada clara de gol con Camacho, y la tiró fuera de la portería. Sabíamos que el primero que marcara se llevaba la Copa".

El Trofeo del Centenario ha despertado en Agustín unos sentimientos que ya tenía olvidados. Después de la derrota, en un partido denominado del miedo, todo el mundo intentaba buscar un culpable: "Yo estaba ya esperando los penaltis. Tenía conocimiento de cómo tiraban algunos pero, al final, por una tontería se vino todo abajo. Tuve una buena actuación, aunque al final me quisieron cargar el muerto del gol. A todos los tontos le cargan el muerto. Boskov, en vez de mirarse su ombligo, hizo público todo lo malo que pensaba sobre mí".

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Aquel equipo de los García, Stielike, Juanito y Santillana pudo hacer historia, pero esta se olvida normalmente de los subcampeones: "Para mí es una gran satisfacción decir que en la década de los 80 me vi inmerso en tres finales. Todo el mundo parace que se auto valora y yo voy por libre. Pero los cuatro años que participé habitualmente en el equipo disfruté mucho. Nosotros éramos la quinta mala, la buena vino después, pero la pena fue que no disputó ninguna final. Quedar segundo en un Campeonato del Mundo no sirve de nada porque sólo cuenta el ganador. Sólo te queda la alegría de haberlo vivido y de haber ilusionado a miles de personas. Y la tristeza de no haberles dado la Copa. Ganarla hubiera cambiado mi vida y la de muchos de mis compañeros. El único cabreo que tengo es saber por qué nos concentraron tan lejos de París. Con lo bonito que hubiera sido vivir todo el ambiente en una ciudad tan enigmática. Se trasladó muchísima gente, entre ellos mi novia, que después fue mi mujer".

Para Agustín, el Madrid no ha podido tener un mejor trofeo para conmemorar su Centenario: "Me parece magnífico. Son los cuatro equipos más importantes de Europa. Dentro de poco existirá una Liga Europea. Ya existe ahora. En la época en que Mendoza vendió el Madrid a una empresa a algunos les pareció mal. Pero al final la Liga europea está ahí y no habrá más remedio que hacer dos Ligas paralelas".

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