El Cuchu vio cumplido su sueño
La infancia del Cuchu estuvo dominada, curiosamente, por su amor al baloncesto.


A los 10 años cambió al fútbol por casualidad y, desde entonces, ha sostenido una carrera meteórica en el Parque, el equipo de su barrio, y en Argentinos Juniors. El Madrid se fijó en él y lo fichó cuando sólo tenía 15 años.
Esteban Cambiasso rompe el prototipo de futbolista que nació con el balón pegado a los pies. Aunque parezca difícil de creer, cuando empezaba a caminar por las calles de su barrio de Buenos Aires, Villa del Parque, disfrutaba abrazándose a una pelota de baloncesto. Carlos, su padre, jugaba al basket en uno de los equipos del Club Gimnasia y Esgrima, mientras que su madre, Tita, era una fanática de ese deporte.
Con tres años, Esteban ya formaba parte de un club de baloncesto junto a Nicolás y Federico, sus hermanos. Allí permaneció hasta los 10. De aquella etapa sólo le quedó el apodo. Su aspecto escueto y su pelo rubio eran idénticos a los de un personaje de Televisión llamado Cuchufleto, así que recibió ese sobrenombre, que terminó derivando en Cuchu.
Entonces, se volcó por completo en el fútbol, llevado de la mano de su hermano. Empezó jugando en el equipo de su escuela, el Club Parque. Un día como tantos, acompañó a Nico al colegio para verle jugar de portero. Fue en ese momento cuando Ramón Maddoni, uno de los técnicos, se enamoró de su forma de correr, habló con su madre y comenzó a formar parte de la División 79, uno de los equipos.
Después se formó la División 80, y con ella disputó cinco años la Baby Capital, ganando en todos ellos la competición. Se destapó como un jugador polivalente que podía actuar en varias posiciones y tapar todos los huecos.
La exhibición de sus cualidades en Parque le valieron para que un ojeador del Argentinos lo fichase. Allí terminó de formarse hasta el invierno argentino (verano español) de 1996. Volvía de disputar el Mundialito sub-21 de Toulon, cuando su padre le mostró el fax que había enviado el Real Madrid. No podía creerselo. Era el sueño de toda su vida. El 27 de junio partía rumbo a España.
Argentinos fue su escuela
Con 10 años (1991) le llegó la oportunidad de jugar en los infantiles de Argentinos. Allí empezó de central provocando la desesperación de padres y técnicos, que veían atónitos como sacaba todas las pelotas jugadas. Con 11 años viajó por primera vez a Europa para disputar un torneo sub-11 en Italia. Él recogió el trofeo como capitán del equipo. A la vuelta empezó a jugar de medio ofensivo. En 1994 ganaba su primer título importante: el campeonato de Novena. El Cuchu jugó un fútbol de ensueño y fue el goleador de su equipo y el Madrid llamó a su puerta.
Cambiasso: Su primer día en Madrid
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