Mundial 2002 | La Jornada

El laboratorio de Maldini

Brasil goleó pero no humilló a unos chinos dispuestos a aprender, y Cafú y R. Carlos dieron una exhibición. A Italia le metieron la mano en el bolsillo en su derrota ante Croacia, pero Vieri volvió a meter el miedo a todos. Y Eslovenia dio lástima, en una derrota ante Suráfrica que les manda a casa. Les recomiendo para hoy el encuentro entre Japón y Rusia.

El laboratorio de Maldini
Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

LAS CLAVES DE LA JORNADA

Cafú y R. Carlos, más que extremos

Un día dijimos que Dinamarca es la única que juega con extremos. Cierto, porque lo de Brasil es algo más que extremos. Cafú y Roberto Carlos es la mejor pareja de laterales ofensivos que nunca vi juntos en un Mundial. No hay duda. Llegan como los extremos daneses pero además ayudan atrás. Ante los chinos, Roberto Carlos se liberó todavía más, y junto a Cafú dio una exhibición. Nadie les va a poder parar en este campeonato.

Pocas marcas individuales

Hemos visto pocos marcajes al hombre en este Mundial, y es una espléndida noticia porque contribuyen a ensuciar y enredar el fútbol. Ayer el croata Simunic siguió a todos lados a Vieri, y se volvió a demostrar el porqué quitan más que dan. Vieri marcó dos goles legales, aunque solo dio uno el árbitro, y además participó en el tanto anulado del último minuto.

Eslovenia dio pena

Los equipos balcánicos siempre tuvieron jugadores de talento, capaces de cualquier cosa. Esta selección eslovena vino al Mundial con Zahovic, Acimovic y Cimirotic, por ejemplo. Pero el equipo perdió la cabeza y se descentraron con facilidad. Lo de ayer fue un bochorno, como el de Yugoslavia ante Holanda en la Eurocopa hace dos años. Si ayer Eslovenia tiene un rival poderoso se lleva una goleada. Los chinos sí mantuvieron la compostura.

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Un buen centro es casi gol

¿Vieron a Olic? Por fin salió y marcó un gol. Con su pierna mala, la derecha. Merece la pena hablar del pase de Jarni en el empate croata. Un centro perfecto, medido y con rosca, un caramelo para Olic, que tiene la pierna derecha para apoyarse. O para empujar balones tan bien puestos como el de Jarni, que no tiene la velocidad de hace unos años pero sí mucha calidad.

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